LA ESTRATEGIA CHINA EN AMERICA LATINA (II)
21/02/2026
América Latina
SEGUNDA DE DOS PARTES
En América Latina, China opera principalmente a través de préstamos estatales y financiamiento de proyectos, utilizando diversos mecanismos económicos y estratégicos para recuperar la inversión. Entre estos mecanismos se encuentran los créditos otorgados por bancos estatales chinos, acuerdos de "préstamo por petróleo" o acceso prioritario a minerales críticos como litio y cobre, la operación directa de infraestructura construida (puertos, peajes, energía) durante períodos prolongados, así como el uso exclusivo de maquinaria, materiales y mano de obra de empresas estatales chinas. Estas estrategias fueron aprendidas observando las prácticas de Estados Unidos. China ha logrado consolidarse globalmente gracias al desarrollo tecnológico, impulsado por el traslado de empresas estadounidenses al país asiático y el aprendizaje resultante, que permitió la creación de una industria propia.
La influencia del país asiático puede afectar la seguridad energética, minera, financiera, cultural, política, social y comercial de Estados Unidos, lo que podría limitar su acceso a los recursos naturales del continente americano. Esto generaría una mayor dependencia de otros países fuera de la región, incrementando los costos e impactando negativamente en su macroeconomía. Por ello, Estados Unidos busca mantener el control sobre el petróleo crudo, gas natural, tierras raras, materiales críticos y rutas comerciales dentro del continente americano. Venezuela y Cuba se posicionan como focos de ruptura frente a China en la región, asegurando una alineación estratégica a largo plazo.
Actualmente, China busca consolidar el control sobre activos energéticos en América Latina, evolucionando de una simple extracción de recursos a una integración estratégica en toda la cadena de valor, con el objetivo de limitar el acceso de los Estados Unidos, quien ya ha mostrado preocupación al respecto. El país asiático no solo participa en la obtención de energía, sino que también se ha convertido en el principal operador de las infraestructuras de distribución, posicionándose como un actor clave en el manejo energético de varios países de la región.
Desde su implementación formal en América en 2017, la Iniciativa de la Franja y la Ruta ha propiciado un notable incremento en el comercio energético. Por ejemplo, las exportaciones de energía de la región hacia China experimentaron un crecimiento del 47% durante los primeros años. En la actualidad, el enfoque chino se orienta hacia la denominada "Ruta de la Seda Verde", con prioridad en proyectos de energía solar, eólica e hidroeléctrica, así como en la extracción de minerales críticos, como litio y cobre, fundamentales para la tecnología energética global. Ahí el cambio realizado recientemente por los estados unidos al modificar su normativa climática, permitiendo la continuación de combustibles fósiles, y no acelerar el cambio de carros eléctricos, a lo cual China, lideraba en el mercado mundial.
Es pertinente plantear la siguiente cuestión: en caso de que algunos países con deudas o compromisos comerciales posean cláusulas de salida, ¿de qué manera podría China recuperar las inversiones realizadas en naciones del continente americano? Asimismo, cabe preguntarse si los acuerdos presentan el riesgo de una "trampa de deuda", lo cual podría dificultar a los países el cumplimiento de sus obligaciones financieras con la nación asiática. Podría el país asiático "Cobrarse a lo chino" al tomar el pago de una deuda por cuenta propia, sin el consentimiento explícito o inmediato del deudor.
La estrategia de Estados Unidos resulta evidente: establecer una relación comercial directa para la obtención de recursos naturales y energías primarias, los cuales son enviados a su industria para su transformación y posterior venta como productos procesados a los países del continente americano que se alinean a la nueva geopolítica energética, financiera y comercial.
Durante 2025, el comercio mundial mostró un proceso de adaptación forzada, registrando un crecimiento estimado entre 2.4% y 2.8%. Sin embargo, las proyecciones para 2026 anticipan una expansión limitada, situándose entre 0.5% y 0.8%, atribuida principalmente a la imposición de aranceles y al aumento de la incertidumbre comercial. De acuerdo con UNCTAD (2025), Estados Unidos concentra aproximadamente el 13% del comercio global, por lo que sus decisiones unilaterales están generando desvíos comerciales hacia mercados con mejores condiciones de acceso; no obstante, estos desvíos estarán determinados por el comportamiento del consumo y la demanda en dichos mercados.
Ante este escenario, cabe cuestionar si México está preparado para modificar su actual diplomacia en materia de comercio, energía y logística, o bien se ajustará a las nuevas condiciones, en las que numerosos países del continente americano privilegian el flujo de inversiones directas provenientes de Estados Unidos y optan por involucrarse en la dinámica energética y comercial que dominará la próxima década.
(– Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos)
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