OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Declara INE ganador a Mario Delgado en Morena; Muñoz Ledo se inconforma
24/10/2020

PÚBLICA ha sido la contienda por la dirigencia nacional de Morena, una pugna que llevó a integrar dos bloques conocidos en términos generales como radicales (duros) y moderados (negociadores). El primero terminó siendo encabezado por Porfirio Muñoz Ledo, aunque inicialmente estaba al frente Bertha Luján, y el segundo desde un principio se agrupó en torno a Mario Delgado Carrillo. En la tercera encuesta organizada por el Instituto Nacional Electoral (INE), segunda de desempate, los resultados oficiales dan como ganador al coordinador de la bancada morenista en la Cámara de Diputados.

En este espacio preguntamos si habiendo hecho a un lado la democracia interna –participación, debate, reflexión desde las bases-, podría finalmente imponerse la acción política. Como en la primera etapa no fue posible con el relevo estatutario, un ente externo –el Tribunal Electoral-, obligó a la dirigencia interina de Morena a aceptar una encuesta a cargo del INE. En todo el proceso, las posiciones se fueron extremando, aunque en los días recientes Delgado Carrillo modificó su discurso por uno más conciliador. ¿La seguridad del que se presentía o sabía vencedor?

RECOMENDACIONES PRESIDENCIALES

AYER, al darse a conocer los resultados del INE (Mario Delgado 58.6%, Muñoz Ledo 41.4%), la primera reacción del oficialmente ganador fue hacer un llamado a la unidad e invitar a su adversario a integrarse al Consejo Consultivo de Morena; en tanto, quien ganó la primera encuesta de "reconocimiento" y registró un "empate técnico" en la encuesta de definiciones, a bote pronto se pronunció por desconocer los resultados y convocó a la militancia a hacer lo propio.

Es posible que hoy el presidente López Obrador reitere la recomendación que hizo a mediados de octubre: aceptar los resultados de la tercera encuesta. Se trata –dijo entonces- de generar el hábito democrático y someterse a la decisión mayoritaria. Recordemos que fue el fundador de Morena (primero como movimiento amplio y luego como partido) quien desde agosto de 2019, cuando se mantenía trabado el conflicto entre Yeidckol Polevnski y Bertha Luján por la dirigencia, recomendó dirimir esta lucha mediante una encuesta.

Fue tanto el peso de la palabra presidencial que la coalición gobernante modificó sus estatutos para establecer ese método como reglamentario. Atorado el proceso en el cálculo de un sector del grupo dirigente para llevar el relevo hasta después de la selección de candidaturas para el 2021, intervino el Tribunal Electoral ordenando al INE realizar la encuesta a pesar de que ya los términos legales para el cambio de liderazgos formales habían terminado.

No sería sorpresa que un segmento de Morena decida acudir a la impugnación de los resultados, a pesar de que AMLO insiste en que los aspirantes y dirigentes dejen atrás los pleitos y se aboquen a las tareas del movimiento. Hay mucho pueblo para poca dirigencia, sentenció en una crítica abierta a esta larga y sinuosa confrontación.

Puede observarse que la candidatura de Muñoz Ledo fue una especie de recurso de emergencia para el grupo identificado con Bertha Lujan, pues se anunció apenas en septiembre, cuando ya Mario Delgado por lo menos desde mediados del año pasado anunció su interés por relevar a Polevnsky, comenzando sus recorridos por el país y amarrando apoyos con diputados, gobernadores, representantes diversos.

Un dato que no debemos perder de vista es que octubre de 2019, hace un año, cuando un grupo de alcaldes y diputados de Morena expresaron su apoyo a Delgado Carrillo, éste habló de tres encuestas (tres) para determinar quién sería dirigente de su partido. Durante todo este proceso pudo notarse cómo se agruparon las fuerzas internas (y externas), con desplegados a favor y en contra. Todavía después de la segunda encuesta del INE un grupo de 128 diputados federales y locales (de estos últimos en su mayoría) pidieron a Delgado aceptar que Muñoz Ledo había ganado; en respuesta 254 diputados expresaron su respaldo al coordinador morenista.

Mucho todavía hay que revisar sobre el tema y lo que vendrá. La incógnita es cómo resolverán la distribución de candidaturas en un ambiente de confrontación. La respuesta nos remite al fundador de Morena; los hábitos no se erradican en un sexenio. Y las tareas urgentes no esperan.

MICHOACÁN Y TABASCO

COMO usted sabe, el economista y profesor universitario tabasqueño Baldemar Hernández Márquez asumió en julio pasado la dirección general de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND), designado por el presidente Andrés Manuel López Obrador; al inicio del sexenio ocupó el cargo de oficial mayor –aunque con otra denominación- en la Secretaría de Bienestar.

Hace unos días, en oportunidad de una gira de trabajo por Michoacán, el funcionario federal participó en un homenaje al general Francisco J. Múgica, un revolucionario que gobernó brevemente Tabasco por designación del entonces presidente Venustiano Carranza. Aquí, en El Chinal, Jonuta, realizó el primer reparto de tierras, recordó Hernández Márquez al justificar la razón por la que el michoacano tiene un lugar en la historia del estado.

El homenaje del titular de la FND y su comitiva se realizó en Carapan, Michoacán, otro sitio con un significado especial puesto que fue un "pueblo hospital" (pueblo hospitalario) fundado por Vasco de Quiroga, creador de lo que es el antecedente de los centros integradores, la columna social de la administración de Enrique González Pedrero y que busca retomar el gobierno de López Obrador. (vmsamano@hotmail.com)




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