OPINIÓN

Escala Crítica
13/01/2026

Jeroglífico Trump: geopolítica, poder y retroceso democrático; fábula del ´hombre sin rostro´

 *Poder desnudo: Trump retira a EE.UU. de 66 instituciones internacionales 

* Estados Unidos, China y Rusia: repartición autoritaria del pastel mundial    

* Discurso democrático y defensa de derechos: contra el ´hombre sin rostro´            

EL MAL VENCE cuando logra sepultar la esperanza, instalar la resignación. Por eso Martin Luther King, el activista de los derechos sociales, llamó a "construir diques de valor para contener el flujo del miedo". Preside el país más poderoso del mundo, pero en decadencia, un personaje que pretende gobernar con el miedo y la violencia. Quizá habría que recordarle la frase de Thomas Jefferson: "Una persona con coraje es mayoría". Una comunidad, por pequeña que sea, es la llama de la resistencia. 

Dijo el patriota latinoamericano José Martí: "Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres"

CABALLO DE TROYA

POLÍTICA Y CULTURA mundiales, de vez en vez, tienen sucesos impactantes. Aunque hay niveles: ¿es imaginable una reunión cumbre con Donald Trump, el ruso Vladimir Putin y el mandatario chino Xi Jinping? Si llega a ocurrir, esa Cumbre sería negación de la política como búsqueda democrática. Sin castigar mucho el cerebro: se definirían acciones de corte autoritario y elitista, mientras el marco de resonancia mediática -para colmo- le daría legitimidad al evento. 

"Cuidado con lo que deseas, porque se te puede cumplir", escribió Goethe.   

¿Con instrumentos democráticos para obtener el poder, se puede instaurar un nuevo (des)orden mundial de rasgos autócratas? Esto ocurre en tiempo real. El jeroglífico Trump puede descifrarse desde la simplicidad del discurso y lo irracional de su actuar, apartado de la tradición liberal estadounidense. Aplica medidas retro en comercio y amenaza a varios países con el ejército mejor equipado. Poder que exhibe fuerza. 

A nivel mediático, Trump es jugador de póker que blofea: proteccionista a ultranza, se beneficia del libre mercado con sus cadenas hoteleras; adora las redes sociales y creó la suya propia, político de esencia virtual. Su ánimo belicoso, de rasgos machistas y discriminadores, no está a discusión: lo exhibe. Promotor del presunto combate al narcotráfico, sin soberanía que valga si no hay subordinación a sus intereses, negador de energías limpias y saboteador de organismos internacionales, Trump quizás se siente con el tiempo contado: enfermedades reportadas por el servicio médico de la Casa Blanca (huellas visibles en su físico), le permiten ir al límite. Por ejemplo, advertir que si no gana el partido republicano (el suyo) las elecciones de noviembre, el partido demócrata irá por su destitución. Sin medias tintas, azuza a su base electoral.    

INTERPRETAR JEROGLÍFICOS

LA INQUIETUD DEL MUNDO crece en el segundo mandato de Donald Trump. ¿Cuál es la clave de su accionar? Hacer de la contradicción su estrategia discursiva. Por eso no es fácil descifrarlo, aunque su pensamiento se antoja simple: "mando, y punto." Además, por su experiencia empresarial es negociador feroz. Gana por cansancio y temor de sus oponentes. Hay que ser estoicos, como la presidente Claudia Sheibaum, para aguantarle trote y fintas a Trump.  

Y si no gana en la negociación -hubo llamadas telefónicas con Nicolás Maduro-, llega el poder desnudo.                    

Trump es autócrata consumado en su segunda versión. ¿Los controles democráticos de EE.UU. le pasarán factura? Dependerá de las elecciones de noviembre, como lo dijo Trump. 

Mientras tanto, recordemos el antídoto contra políticos autoritarios que propone Masha Green en el libro El hombre sin Rostro (2022), retrato de Vladimir Putin, alter ego de Trump. Sirvan sus ideas para documentar que no todo retroceso es definitivo.  

El autócrata cree todo lo que dice.

No hay que tomar en serio sus expresiones de amabilidad.

Las instituciones públicas no bastan para enfrentarlo.

Ante cada ruindad, los afectados deben mantener y expresar su indignación. 

No hay que creer en los compromisos que el sujeto suscriba porque los déspotas traicionan lo que sea. 

Hay que recordar que ningún mal es para siempre. 

Las ideas tienen que pasar la prueba de racionalidad y bien común. Ahí está la fortaleza del pensamiento humanista. En paz, lanzar razones contra el hombre del poder desnudo. Clave: perseverar en ideas progresistas. Lamentarse no servirá de nada. 

(vmsamano@hotmail.com)       





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