Escala Crítica
03/06/2026
Hacia el 2027 electoral: 4T, coyuntura y proyecto de nación; ¿reactivar la memoria?
* Reto 4T: mirar el bosque, justicia sin sesgos y combate a la inseguridad
* Memoria histórica, izquierda social, proyecto y ética más allá de urnas.
* Dilema 4T hacia 2027: revisar y limpiar la canasta de manzanas podridas
RETO DE LA IZQUIERDA mexicana o de las corrientes progresistas como gobierno, ty también quien quiera hacer política en serio: distinguir entre problemas de coyuntura y proyecto de nación. Los problemas de coyuntura pasan factura a corto plazo y en las urnas. El proyecto de país -diseño con modelo de prosperidad compartida, construcción de una organización política con raíz social- significa tener visión histórica y de largo plazo. Cuestión de principios que no pocas veces se confunden en el camino.
Rumbo a las elecciones federales intermedias de 2027, la denominada 4T enfrenta problemas de coyuntura y corre el riesgo de olvidar definiciones de proyecto de país, aquéllas que la hicieron opción atractiva para el electorado desde 1988. Y que tienen una larga historia de lucha y sacrificio (los verdaderos fundadores). Por ello, uno de los efectos colaterales del caso Sinaloa debe ser repensar el proyecto de nación, y no al revés: que la coyuntura meta al gobierno federal en la defensa de lo que aparece como indefendible a la vista de la información conocida: conexión política y narcotráfico. Hay que mirar el bosque: justicia sin sesgos y combate frontal a la inseguridad. A menos que haya datos que el pueblo desconozca y que urge aclarar.
MEDITAR VALORES
Si la izquierda mexicana piensa las elecciones del 2027 más allá de la coyuntura, vía revisión exhaustiva de sus valores sociales, plataforma política y requisitos éticos para nominar candidatos, probablemente tendrá, como en 2024, oportunidad de lograr mayoría calificada en el congreso. Pero sobre todo, tendrá futuro. Recordemos que hay victorias que son derrotas cuando prevalece el interés patrimonial.
Dificultad mayúscula: la coyuntura electoral necesita visión política de responsabilidad histórica y deslinde estructural, no sólo retórica nacionalista. La izquierda siempre necesitó hechos que respaldaran su función de actor político con raíz social. Ni PAN ni PRI necesitaron esa definición desde el poder, pues tuvieron (¿y tienen?) de su parte actores económicos y mediáticos, élites que anhelan otro tipo de reparto del pastel.
Es necesario atender las lecciones del pasado y del entorno. Preguntarse por qué proyectos generosos se han desviado.
HISTORIAS DE IZQUIERDA
"Moralmente, el triunfo de la reacción (los conservadores) es imposible". Lo dijo Benito Juárez en la guerra de Reforma. Ojo: es imposible moralmente, lo que no significa que puedan ganar en el corto plazo. ¿La izquierda necesita en 2027 resistir la fascinación del poder? No fue por oportunistas que los hermanos Flores Magón rechazaron participar en el gabinete de Francisco I. Madero. Por el contrario. Tampoco Lázaro Cárdenas decidió con visión de corto plazo la expropiación petrolera: fue acto de responsabilidad social y teniendo en cuenta el bien común.
Líderes de la izquierda social de mediados del siglo XX, Demetrio Vallejo, Ramón Jaramillo, restituyeron dignidad a trabajadores que querían mejores condiciones ante un sistema autoritario que no los escuchó. Sus luchas, precarias y desiguales, mostraron que otro proyecto de nación era posible. Aunque con muchos obstáculos en el camino.
El movimiento estudiantil de 1968 y la sociedad civil que emergió del terremoto de 1985, contienen lección ética: lo mejor de la izquierda es su cercanía con la comunidad. Terracería, no escritorio. Esto lo olvidó el PRD y desapareció; sólo quedan rescoldos dispersos. Diríase: sin ética comunitaria no hay izquierda. Por eso la presión de EU, señalar autoridades coludidas con el narcotráfico, es inadmisible para la presidenta Claudia Sheinbaum. ¿Qué hacer? Sin avanzar el proyecto de país que mira a los de abajo, no habrá soluciones viables a los problemas que nos aquejan.
CÓMO HACERLO
Una cosa es obtener de nuevo el poder y otra qué hacer con él para continuar la transformación. En 2006, el PAN vivió ese dilema para retener el poder y falló. Los votos no son un fin en sí mismo: son un medio para obtener representatividad popular y acceder al poder para la toma de decisiones con un proyecto de nación en mira. ¿Cárdenas, Heberto Castillo y la izquierda de 1988 pensaron primero en los votos? No: se asumió una diferencia clara frente al proyecto neoliberal y los votos llegaron.
En 2027, la 4T que es gobierno puede a) vivir para el corto plazo y ocultar grietas, o b) recuperar memoria histórica y limpiar la canasta de manzanas podridas.
AL MARGEN
LOS DUENDES del teclado hicieron una mala jugada a este columnista y de paso a los lectores. En mi colaboración reciente de Escala Crítica escribí en el apartado AL MARGEN: Anotamos en esta columna que la primera decisión política (y administrativa) más importante de un gobernante era la designación de su gabinete. Si acertaba, tenía hacha quizá la mitad de la tarea...Lo correcto es: hecha la mitad de la tarea. Ofrezco una disculpa.
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