OPINIÓN

ESTADOS UNIDOS EL BANCO CENTRAL ENERGETICO MUNDIAL (II)
28/03/2026

Estados Unidos

En este marco, Estados Unidos podría consolidar su posición dominante en el mercado global de gas natural licuado, estableciendo condiciones contractuales y aumentando su cuota estructural en el sector. En cuanto al petróleo, Estados Unidos mantendría su lugar entre los tres principales productores, gracias a su capacidad de respuesta ágil mediante la producción de Shale. Desde la perspectiva geopolítica, Europa resultaría energéticamente subordinada a Estados Unidos, mientras que Asia se vería obligada a negociar con Washington, incluso si busca fortalecer vínculos con Moscú, Teherán o Beijing.

Por otra parte, Israel obtiene ventajas geopolíticas, energéticas y estratégicas, ya que el cierre de Ras Laffan —resultado de ataques iraníes y agravado por la represalia israelí en South Pars— modifica el equilibrio energético global y debilita a sus adversarios regionales.

Israel, aunque no ocupa una posición destacada como exportador de petróleo, se ha consolidado como un actor relevante en el ámbito del gas natural y desempeña un papel estratégico en la dinámica geopolítica del Mediterráneo Oriental. Un Irán debilitado reduce presión militar y diplomática contra Israel y limita financiamiento a Proxies.

El ataque de Irán contra Qatar ha generado inquietud entre los países del Golfo, lo que ha impulsado la formación de un bloque árabe-sunita con una mayor alineación estratégica hacia Israel y ha limitado la capacidad de maniobra de Irán en el mercado petrolero.

Israel se ha consolidado como un exportador relevante de gas natural proveniente de los yacimientos de Leviatán, Tamar y Karish, con destinos de exportación que incluyen Egipto (para su reexportación), Jordania y, potencialmente, Europa a través de Egipto.

Israel se posiciona como un proveedor regional confiable para Europa, principalmente a través de las plantas de GNL en Egipto (Idku y Damietta) y proyectos futuros de compresión y expansión en Leviatán Fase 2. Esta estrategia de diversificación permite mejorar las condiciones de precios del gas israelí. La disminución de la oferta global contribuye al incremento de los precios, lo que favorece el aumento de ingresos fiscales para Israel, mejora la rentabilidad de Leviatán y impulsa una mayor inversión en infraestructura de exportación de GNL. Israel transforma un shock energético global en una ventaja estratégica que debilita a sus adversarios y fortalece su posición energética y geopolítica.

Si Estados Unidos llegara a ejercer control sobre los recursos petroleros y gasíferos de Venezuela, Cuba y Medio Oriente, ¿cuál sería su posición en el sistema internacional?

El sistema energético mundial tendría su centro de gravedad en esta región. El control e influencia sobre Venezuela permitiría gestionar la extracción, comercialización y transformación del petróleo crudo pesado, así como aprovechar el potencial gasífero existente. En Medio Oriente se accedería a crudo de bajo costo y grandes volúmenes de gas, facilitando su distribución hacia distintos mercados internacionales. Cuba y el Caribe ocuparían una posición geoestratégica clave para las rutas y la logística global.

Esto sitúa a Estados Unidos como una suerte de banco central de la energía, con la capacidad de regular la oferta según el contexto político y energético al momento de tomar decisiones. Esta función influye en los precios y puede atenuar o intensificar los impactos de shocks externos. Asimismo, el país ejerce la facultad de premiar o sancionar: sus aliados obtienen seguridad en el suministro, mientras que sus adversarios enfrentan escasez o precios elevados.

Asimismo, Europa aumentaría su dependencia del gas natural licuado (GNL) proveniente de Estados Unidos tras reducir las importaciones desde Rusia, lo que implicaría una subordinación energética a las decisiones adoptadas en Washington. Por otro lado, Asia (incluyendo China, India, Japón y Corea) necesitaría incrementar significativamente sus importaciones de crudo y GNL. Esta situación otorgaría a Estados Unidos una mayor capacidad de influencia en esos flujos energéticos y le proporcionaría una herramienta estratégica frente a sus principales competidores y socios.





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