OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

La cuarta transformación...del PRI; a la vuelta de un intenso debate interno
14/08/2018

*Cambiar hasta el nombre; abre el tricolor un proceso de autocrítica

*Pérdida de identidad en los 80 y 90, la avasalladora doctrina neoliberal

TAMBIÉN el Partido Revolucionario Institucional (PRI) está planteando una "cuarta transformación". Pero no del país, como Andrés Manuel López Obrador, sino de la propia organización partidista. Quién más recientemente se refirió a esta nueva etapa del tricolor es la ex candidata a la gubernatura de Tabasco y ex dirigente estatal Georgina Trujillo Zentella. "Estamos –dijo- en la profunda reflexión a fondo y dispuesta a encabezar esa cuarta transformación del PRI, si lo hicimos en el siglo XX porque no hacerlo en el siglo XXI".

Sin duda que ese anunciado cambio del PRI –tan profundo como su derrota, según palabras de René Juárez Cisneros- será recibido con escepticismo. Hay quienes refieren una especie de "gatopardismo", un cambio en las apariencias nada más; sin embargo hay un hecho innegable: debe renovarse o entrar en una etapa de extinción. Así lo reconocen las voces más críticas al interior de esa organización. Vaya, es un asunto hasta de pragmatismo.

En mi colaboración anterior referí algunos de los desafíos de Morena, partido que será gobierno. Hoy, si me lo permite, abundaré un poco más sobre el tema tratado el 17 de julio de este año en Escala Crítica ("La cuarta transformación...del PRI; quienes lo hundieron están a resguardo"). Después de la derrota, los priistas iniciaron un proceso que los llevará a integrar una comisión nacional de reflexión –con reuniones en los 32 estados, municipios y secciones electorales- y a elegir un nuevo líder nacional.

CUATRO, CINCO, SEIS

EXISTE, por lo menos, una coincidencia en la mayoría de los estudiosos del sistema político mexicano al identificar tres transformaciones en lo que ahora conocemos como PRI. La primera  cuando los caudillos y grupos dispersos que participaron en la Revolución Mexicana se agruparon en un partido (Nacional Revolucionario, PNR), en 1929; la segunda en 1938  (cuando pasó a ser el Partido de la Revolución Mexicana, PRM), y la tercera en 1946 (que dio origen al Partido Revolucionario Institucional, PRI). En esto, como le decía, parece haber más o menos acuerdo. Cuando se habla de una cuarta transformación para el ex partidazo hegemónico es donde comienzan las discrepancias.

Por ejemplo, me he encontrado textos en donde sostienen que la verdadera "cuarta transformación" del PRI ya ocurrió con el surgimiento de Morena, al que sus críticos ven como una reedición del antiguo tricolor. Descalificar las opiniones o análisis poco ayuda, así que es importante atender a los argumentos.

Así, por ejemplo, en un artículo del Helí Herrera (página Al Calor Político, 12/02/2018), hallé una referencia que no deja de ser curiosa. Sostiene que ya estamos ante una quinta transformación del PRI. Aunque su análisis no deja de tener un interés partidista –fue militante del Partido Popular Socialista y está actualmente en Movimiento Ciudadano, de Dante Delgado-, vale mencionarlo porque argumenta que en el partido fundado por Plutarco Elías Calles se pueden distinguir cinco etapas por coincidencias ideológicas: PNR, PRM, PRI, PRD y Morena. Argumenta que el PRD es la cuarta transformación del tricolor  porque se integró con los priista revolucionarios y nacionalistas salidos de ese partido. En su texto publicado cuatro meses antes de las elecciones sostenía que un posible triunfo de AMLO sería el regreso del Proyecto de Nación surgido del cardenismo".

Por supuesto que tanto en el PRI como en Morena rechazan esta interpretación. Podríamos observar al interior del propio Revolucionario Institucional partiendo de las tres etapas históricamente reconocidas: PNR, PRM y PRI.

Este columnista propone la revisión de otros cuatro momentos determinantes en la vida del tricolor.

LA PRESIDENCIA, UNA CLAVE

UNO DE ESTOS momentos en la época de los años ochenta cuando con Miguel de la Madrid y Carlos Salinas inicia la etapa neoliberal o de la hegemonía de los llamados tecnócratas. No resulta casual que en aquel tiempo Salinas de Gortari se propusiera un cambio de nombre y estructura en un partido al cual le había modificado su proyecto. Fue cuando –como un segundo momento- también modificaron el artículo 82 de la Constitución para permitir que un hijo de extranjeros pudiera ser candidato a la Presidencia.

El intento de reforma del texto fundamental de la Carta Magna en ese aspecto fue de José López Portillo, quien buscaba abrir el abanico de la sucesión a sus llamados "churumbeles", hijos de padres españoles. Opuesto Jesús Reyes Heroles a semejante cambio, fue Carlos Salinas quien logró hacer pasar la modificación que años después beneficiaría al primer presidente no priista, Vicente Fox (PAN, 2000). El texto constitucional decía: que para aspirar el Presidente de la República debería "ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno goce de sus derechos, e hijo de padres mexicanos por nacimiento".  Fue cambiado.

También en la etapa del neoliberalismo –un tercer momento- el PRI registró la mayor escisión de su historia, cuando Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Rodolfo González Guevara e Ifigenia Martínez fundaron la Corriente Democrática y posteriormente se aliaron a las izquierdas para constituir el Frente Democrática Nacional (FDN).

Un cuarto momento lo ubicaría este columnista en la aparentemente inocua pero trascendental reforma a los estatutos del PRI, también con dedicatoria a la candidatura presidencial, ocurrió en agosto del año pasado: aprobaron que uno no militante pudiera ser su abanderado.

Pueden sin duda ubicarse otros episodios que fueron diluyendo la identidad partidista del tricolor –sin desconocer cuestiones como el autoritarismo, la corrupción, la impunidad, etcétera. Veremos cómo sin abordados en la agenda del tricolor si verdaderamente decide asumir su transformación. (vmsamano@hotmail.com)





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