OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

La presa de San Manuel, un proyecto casi olvidado; los costos de la confianza
15/10/2020

TABASCO no se volverá a inundar. Lo escuchamos a finales de los noventa, y antes en otros tonos también lo escucharon los pobladores de esta planicie. Compromiso, casi eslogan, reiterado en 2003, 2007, y así hasta llegar a este 2020. Con un nuevo gobierno y un nuevo régimen, se espera que ahora sí Tabasco no se vuelva a inundar, por lo menos que esto no ocurra debido a una mala operación del sistema de presas. Es un factor humano –con intereses económicos- que puede resolverse, no así aquellos que dependen de fenómenos meteorológicos.

El presidente AMLO ofreció acciones para impedir que año con año los habitantes de Tabasco se enfrenten a la pérdida de su patrimonio y de su seguridad territorial (personal y colectiva), sobre todo en las zonas de impacto de la presa Peñitas. El nuevo Plan de Gestión del Agua –no sólo contra inundaciones- deberá integrar una serie de medidas que van desde una eficaz infraestructura hasta una planeación en los asentamientos y la regulación del uso del suelo, entre muchas otras más que hagan realidad la llamada "cultura del agua".

En lo inmediato, como ya sabemos, el gobierno federal respondió con la urgente reposición de enseres y el establecimiento de cocinas comunitarias, luego vendrá un programa de vivienda, al que deberán seguir otros programas de carácter preventivo y correctivo. Muchos intereses por afectar.

DINERO AL AGUA

LO MÁS VISIBLE es lo que se ha gastado o invertido en materia de infraestructura, pero lo que se ha destinado a las afectaciones –buena parte desviada y sin llegar a los damnificados- no sólo suma  miles de millones, también hay una parte que es irrecuperable. Esto último no entra en la contabilidad.

Por lo que hace a la infraestructura, es posible, le decía en otra colaboración, que se retome y mejore el proyecto de una "presa de cambio de régimen", para controlar y aprovechar el agua que desfoga Peñitas.

El proyecto de la denominada "Presa San Manuel" –en los límites de Chiapas y Tabasco- fue ampliamente publicitado entre 2011 y 2012, pero desde 1997 formó parte de un denominado "Estudio de Gran Visión para las Obras de Protección de la Planicie de la Cuenca-Grijalva Usumacinta". En un amplio documento de 93 páginas, al que este columnista tuvo acceso gracias a la búsqueda y recopilación de información del investigador Javier Herrera Escamilla, la Comisión Federal de Electricidad reseña los antecedentes y expone el "Proyecto de prefactibilidad de la Presa San Manuel, Chiapas-Tabasco de cambio de régimen", con fecha de abril de 2011.

El estudio de Gran Visión dividió la zona de análisis en tres sistemas y se propusieron obras para el control de avenidas de las aguas. El embalse de San Manuel fue considerado como complementario al sistema Mezcalapa-Samaria. El examen de "prefactibilidad" fue elaborado en 1998 y se planteó San Manuel, en Huimanguillo, Tabasco, aguas debajo de Peñitas como una "presa de cambio de régimen".

LAS CUENTAS AL REVÉS

EN EL AÑO 2000 se ordenó y realizó el "Estudio de factibilidad técnica", para el control de los ríos Grijalva-Usumacinta, que incluyó San Manuel. En 2002 se realizó la evaluación socioeconómica a nivel de factibilidad, con los costos de la nueva presa para regular una avenida para un periodo de 100 años. Se concluyó que para entonces el costo de esa infraestructura sería $765 millones de pesos. Se les hizo demasiado

Los técnicos y políticos, con una visión meramente monetaria, prefirieron destinar recursos a obras de dudoso amortiguamiento, hasta que sucedió la catástrofe de 2007 por un ingrediente que no se había considerado: la especulación operativa en las presas como resultado de los contratos autorizados por el gobierno de Felipe Calderón y su equipo en la CFE con las empresas privadas generadoras de electricidad.

Se retomó el proyecto San Manuel entre 2008 y 2012, pues lo costos de los daños a Tabasco fueron más de 30 veces superiores a lo que hubiese costado la presa; luego volvió a quedar en el limbo.

Tan solo para el año 2015, ya en marcha el rimbombante plan tercero Prohtab, la administración federal de la Conagua programó un presupuesto de mil 100 millones de pesos para desarrolla en Tabasco obras en el municipio de Centro. El proyecto hidrológico consignaba que se realizarían 52 obras en ríos, se colocarían 52 estaciones climatológicas, 11 cárcamos y cinco plantas potabilizadoras. ¿Qué se hizo?

ORO ANTE LOS DIPUTADOS

COMO era de esperarse, los diputados de la oposición se lanzaron contra Octavio Romero Oropeza, director de Petróleos Mexicanos (Pemex), aprovechando su comparecencia ante la comisiones de Energía e Infraestructura. También, como tiene que ser, el tabasqueño defendió con cifras y argumentos el rescate de una empresa que por lo menos los tres más recientes gobiernos (Vicente Fox y Felipe Calderón del PAN, y Enrique Peña Nieto, del PRI) la dejaron prácticamente desmantelada y en proceso de remate.

Mientras los voceros del PRI y PAN, sobre todo estos últimos, insisten en cerrar la empresa petrolera para que sean los inversionistas privados –sobre todo extranjeros- quienes se hagan cargo de la industria, Romero Oropeza sostuvo que a pesar de las dificultades que se enfrentan este año –incluyendo la epidemia de COVID19-, a nivel internacional tiene un éxito comercial de 34 por ciento; también que se ha detenido la caída de los volúmenes de extracción y expresó su confianza en que este año podrían obtenerse hasta un millón 908 mil barriles de crudo al día con la incorporación de campos nuevos.

Otro tabasqueño, Manuel Rodríguez, presidente de la Comisión de Energía, pidió "no olvidar la deuda histórica con los estados petroleros, para que sean los primeros beneficiados de la reactivación de la industria de los hidrocarburos´, en lo que coincidió con el titular de Pemex.

(vmsamano@hotmail.com)




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