Plano tangente

Cuidado con la juventud

 "Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta."

Salvador Dalí

El control exitoso de las enfermedades transmisibles en el siglo XX provocó un fuerte aumento de la esperanza de vida media en muchos países. En 2019, el número de personas de 65 años o más era de 702.9 millones en el mundo y se prevé que sea de 1,548.9 millones en 2050. Junto con el aumento de la población de edad avanzada, también aumenta la prevalencia de enfermedades relacionadas con la edad, como la aterosclerosis, la hipertensión, la osteoartritis, la diabetes mellitus, el cáncer y las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson. En conjunto, estos padecimientos han generado una pesada carga socioeconómica y médica a nivel mundial.

Como respuesta, las prácticas médicas de control de la edad se han multiplicado en el mundo. Cada vez son más comunes recomendaciones de suplementos nutricionales, diversos medicamentos, programas de ejercicio, terapias hormonales y otros tratamientos para mitigar el efecto del envejecimiento. Como consecuencia, la demanda de los consumidores y el valor del mercado mundial de productos antienvejecimiento están aumentando. En el afán de explotar el alto margen de beneficio, los fabricantes de estos productos han promovido su lanzamiento sin pruebas de seguridad adecuadas (Turnock, L., y N. Gibbs. 2023). Es fundamental llevar a cabo investigaciones científicas clínicas cuidadosas, integrales y graduales.

Entre varios productos de salud antienvejecimiento, el mononucleótido de nicotinamida (NMN) ha ido ganando cada vez más atención como un producto antienvejecimiento prometedor. El NMN es como un "combustible" para nuestras células. Conforme envejecemos, este combustible disminuye y nuestras células no pueden funcionar tan bien. Al tomar NMN, suplimos esta deficiencia. Se presenta naturalmente en una variedad de fuentes de alimentos vegetales (pepino, ejotes, aguacate, brócoli, col, tomate, champiñón, frutos secos, legumbres, patatas) y en carne bovina, aunque en menor cantidad. Para aumentar su disponibilidad, se han llevado a cabo varios estudios para la producción biotecnológica y la purificación de NMN a partir de bacterias y levaduras.

Además del potencial antienvejecimiento del NMN, se ha identificado una amplia gama de actividades farmacológicas en varios estudios in vivo. Se ha estudiado ampliamente el vínculo entre NMN y la incidencia de la enfermedad de Alzheimer, la obesidad y las complicaciones asociadas, la isquemia cerebral y cardíaca y la diabetes tipo 2 inducida por la edad y la dieta. Ante este panorama prometedor, se han realizado una serie de estudios que incluyen cultivos celulares, modelos animales y ensayos clínicos en humanos para determinar la seguridad de su uso como producto de salud antienvejecimiento y como suplemento para evitar condiciones relacionadas con la edad.

No hay que olvidar, sin embargo, que el NMN es un producto reciente, por lo que los informes publicados sobre la seguridad a largo plazo y la eficacia clínica de los efectos antienvejecimiento en humanos son escasos. Se han realizado muy pocos estudios preclínicos y clínicos para investigar la seguridad de la administración por períodos prolongados de NMN. Ya se están corriendo algunos ensayos clínicos en humanos para evaluar los problemas de seguridad de la suplementación con NMN, pero sus resultados aún no están disponibles.

A pesar de la falta de investigación clínica, muchos productos de salud antienvejecimiento de NMN ya están disponibles en el mercado y los fabricantes los están comercializando agresivamente, valiéndose de resultados in vitro e in vivo de la literatura. Por lo tanto, la primera prioridad debería ser establecer perfiles toxicológicos, farmacológicos y de seguridad de NMN en humanos, tanto sanos como enfermos. En cuanto a la eficacia antienvejecimiento de NMN, la ruta más factible para obtener datos probablemente será mediante seguimientos a largo plazo de las personas que consumen NMN con regularidad.

La dosis recomendada actualmente de NMN puede variar dependiendo de la edad, el peso, el estado de salud y el objetivo de su uso. Hasta ahora, no se ha establecido dosis estándar ni óptima para el NMN. No obstante, basándose en estudios preclínicos y en algunos estudios en humanos, se han utilizado dosis que van desde 100 mg hasta 1000 mg al día. Es importante tener en cuenta que la biodisponibilidad del NMN puede ser limitada, por lo que dosis más altas no son necesariamente más efectivas. Para obtener la dosis adecuada de NMN y considerar su seguridad es recomendable consultar un médico, especialmente en el caso de tomar otros medicamentos o presentar alguna condición de salud.

En el caso de decantarse por utilizar NMN, lo más consciente es iniciar con dosis bajas, estar al tanto de la reacción del organismo y, en torno a ello, modificar la cantidad suministrada. Ahora bien, más prudente es tener presente que la investigación sobre el NMN aún está en sus etapas iniciales y se necesitan más estudios para determinar con precisión la dosis óptima y sus efectos a largo plazo. Es peligrosa la falta de regulación alrededor de los suplementos como el NMN, pero es peor la voracidad de algunas empresas para comercializarlos sin una certeza de su seguridad para el consumidor.

(jorgequirozcasanova@gmail.com/ 917 106 7165)