QUE RUEDE EL BALÓN EN EL MUNDO
04/06/2026
México
Estamos a solo unos días de que México vuelva a ser sede de un evento de alcance global. Los mundiales de futbol de 1970 y de 1986 se inauguraron en el estadio Azteca, mismo recinto histórico en el que dará inicio el próximo 11 de junio la edición número 23 de la Copa del Mundo.
Durante poco más de un mes la humanidad seguirá las hazañas de los equipos representativos de 48 naciones. Será un remanso deportivo que estará lejos de resolver los problemas que agobian al planeta, pero que postergará unos días sus posibles soluciones.
Habrá a quien le sea indiferente el evento, pero hay una mayoría dispuesta a poner toda su atención a los juegos mundialistas.
Es buen momento para repasar algunos aspectos singulares y otros cuestionables de este evento y tratar de entender lo que representa el encuentro futbolero.
Aspectos singulares
Los aficionados al futbol podrán ver 104 juegos a lo largo de 38 días. En México se jugarán sólo trece partidos, en Canadá otros trece y en EEUU la gran mayoría, 78 encuentros.
México presentará una selección que deja muchas dudas en su funcionamiento, pero que contará con el apoyo incondicional del público. Ya es justo que avancemos más allá del quinto juego.
Se alistan a participar mil 248 deportistas, de los cuales 289 no representarán a su país de nacimiento y lo harán en calidad de nacionalizados. Las selecciones de Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán jugarán por vez primera una Copa del Mundo.
Tres jugadores competirán por sexta ocasión en la justa: Lionel Messi (Argentina), Cristiano Ronaldo (Portugal) y Guillermo Ochoa (México). Craig Gordon, de Escocia, es el jugador más veterano, con 43 años, mientras que el mexicano Gilberto Mora el más joven, con 17.
Las redes sociales magnifican la resonancia del evento. Tan solo en una semana, el video en el que la federación inglesa anunció a los elegidos para formar parte de su combinado superó el millón y medio de reproducciones en todas las plataformas, sin contar reposteos. El uso de la canción Come Together, de los Beatles, aumentó la visualización del clip.
En México se suspenderán las clases el 11 de junio, día de la inauguración. Afortunadamente no durante todo el evento, como se había anunciado de forma temeraria semanas atrás.
Una estimación de la consultora Valora Analitik apunta a que el evento costará tres mil 700 millones de dólares, siendo Estados Unidos, que tendrá más partidos, el país que más invertirá. Algunas fuentes calculan (no hay cifras oficiales disponibles) que nuestro país destinará cerca de 810 millones de dólares para arreglar calzadas, puentes y avenidas, mejorar el transporte público y remozar el mobiliario urbano.
En compensación a esa inversión pública, la Coparmex ha estimado que la derrama económica para México podría alcanzar los tres mil millones de dólares al final de la justa. Suena bien.
Aspectos cuestionables
Los tres países organizadores del Mundial están renegociando al mismo tiempo los términos del acuerdo comercial que, desde 1994, han impulsado la prosperidad de sus naciones. El presidente Donald Trump ha sido contumaz crítico de sus dos aliados, incluso con amagos intervencionistas. Ojalá impere el fair play.
La política migratoria de Trump es un aspecto disuasorio para quien quiera viajar a EEUU. Lo mismo la propagación del virus del ébola y la guerra que sostiene EEUU contra Irán, que tiene su selección representativa lista para jugar en Los Ángeles y en Seattle.
Por vez primera, la totalidad de los juegos será transmitido en línea (streaming). La televisión abierta en México programará sólo una tercera parte de los partidos. Los derechos de transmisión representan la principal fuente de ingresos de la FIFA. Los gobiernos locales realizarán por su parte transmisiones en parques públicos, para quienes gusten de experiencias masivas.
Onerosos -insultantes, diría yo- los costos de las entradas a los estadios. Disfrutar los juegos en vivo será privilegio de los ricos del planeta. La web FIFA Marketplace anuncia boletos de hasta dos millones de dólares para el juego final. Una locura. Impagables para los aficionados habituales, para quienes queda la televisión y el streaming.
La organización rectora de este evento, la FIFA, es acusada de voracidad por el tema de las ganancias monetarias. Los recursos que requiere para organizar el Mundial provienen de patrocinios internacionales, venta de boletos, derechos de transmisión para televisión y otras plataformas.
Entre todas las federaciones participantes se distribuyen las ganancias del Mundial. La FIFA repartirá una cifra 65 por ciento mayor que en Qatar 2022. Aún así, muchas federaciones han señalado que el monto a repartir representa sólo un nueve por ciento de las ganancias brutas que generará la justa. Exigen mejor reparto de las ganancias.
La escasa transparencia en la movilidad de los recursos financieros genera desconfianza en diversos sectores involucrados y entre muchos actores participantes. La FIFA es una empresa trasnacional abusiva con sus exigencias para con los países sedes y se siente con el poder de imponer condiciones tan absurdas como prohibir el nombre original de los estadios.
A su vez, la Federación Mexicana de Futbol ha calculado que llegarían al país cinco millones de visitantes (cifras alegres, pues son pocos los juegos a disputarse en las tres ciudades mexicanas). En Qatar (2022) se contabilizó un millón de turistas durante el torneo.
Existen amagos de protestas por parte de los maestros de la CNTE en la Ciudad de México, mientras que Guadalajara enfrenta dificultades para atraer turistas luego del shock que representó la detención de "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Empero, nada opaca la belleza del juego ni aminora el cúmulo de emociones de los aficionados. Que ruede el balón. Y ojalá que surja, como diría el gran Eduardo Galeano, "un descarado carasucia que se salga del libreto y cometa el disparate de gambetear a todo el equipo rival por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad".
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