Si tienes una madre todavía

Tabasco para trabajar de maestro primaria, pedía permiso de tres días económicos para llegar la madrugada del 10 de mayo a darle serenata

EL TÍTULO ES EL VERSO de un poema. Y perdón que me ponga cursi. Cada 10 de mayo me levanto temprano y canto tres canciones: "Soneto a mamá", "Cariño verdad" y "Por qué abandoné a mi madre". No son canciones que me duelan, sino que las canto a manera de memoria por mi madre, bohemios. Tenerla en vida es amarla. Tenerla en memoria es recordarla y amarla.

NO ES ASUNTO DE COMPRARLE algo en esta fecha. Y menos una lavadora o una licuadora. Y mucho menos un metate o molcajete. Eso han de comprárselos de manera normal por el tanto trajinar en lo diario. Sino abrazarla. Llevarla al médico para chequeos. Reír mucho con ella. Escucharla y platicarle. Todo lo que es posible no solo por este día comercial, sino en el día a día durante el año. Que la vida se va como un relámpago. Y luego ya no la tenemos. El mejor regalo es ser buen hijo, ser buen ciudadano.

CUANDO MURIÓ MI MADRE yo supe que no estaba en el ataúd. Y menos quedó en el cementerio. Su cuerpo sí, pero ella desde ese instante ya no era ella. Aquella vez escribí que me dolió dejarla sola luego de que la enterramos. Y poco a poco me di cuenta que realmente no estaba allí. Porque al día siguiente fui a buscarla, pero ya no la encontré, como bien dice la canción.

LOS PRIMEROS AÑOS QUE VINE a Tabasco para trabajar de maestro primaria, pedía permiso de tres días económicos para llegar la madrugada del 10 de mayo a darle serenata. Llegaba a la Central de autobuses y tomaba un taxi para alcanzar a mis amigos y sumarme a ese peregrinar de casa en casa de nuestras madres. Y era sorpresa. Ella se imaginaba que eran mis amigos que en solidaridad a mi lejanía iban. Y salía y se encontraba de que yo estaba allí, su hijo pródigo.

CUANDO LO DE SU MUERTE, qué decir. Solo que es de los golpes más fuertes que tiene uno en la vida. El velorio. El pésame de los vecinos. El abrazo de los amigos y amigas. El pésame lo daban pensando que había sido mi padre el fallecido, porque a él lo operaron el 22 de diciembre. Y lo vieron llegar en taxi con su bolsa plástica de diálisis. Así que cuando vieron velorio en el 209 del callejón 6, pensaron que era por  Don Juanito. "Mi pésame por Don Juanito", me decían. "Murió mamá", les decía. Y volteaban a ver a Don Juanito en un rincón, lloroso. Y en el centro de la sala el ataúd con el cuerpo de mi madre dentro.

LUEGO CADA VEZ QUE HE PODIDO voy al cementario. Secas las flores que le han puesto. Y hierba rozagante que crece a su alrededor. Y me siento en su tumba. El sol de mediodía nubla la vista. Y llevamos refresco y alguna golosina. Pienso en ella. Aunque sé que no está allí, sino que ella va conmigo donde yo ando. Lo mismo va con mis hermanas y hermano donde ellos andan. Y con sus nietos y nietas. Uno de mis hermanos murió en 2022 y está con ella.

A VECES LA SUEÑO. No muy seguido, pero de vez en cuando. Ella sonríe como cuando escuchaba la canción de Roberto Carlos "La Paz de tu sonrisa", o "Lady Laura", esta que dice abrázame fuerte y cuéntame un cuento, Lady Laura. Y me abraza y me cuenta un cuento. Su cabello negro sedoso lo acaricio. Y sé que está conmigo. Y es en sueños, pero no es en sueños. Es otra realidad que la razón no puede explicar con los límites que tenemos. Solo sé que me visita en sueños.

CUANDO ELLA MURIÓ EN NAVIDAD del 2001, yo estaba de vacaciones decembrinas allá en mi pueblo. Quienes me dieron el pésame pensaban que yo había viajado por su muerte. Y no. Religiosamente cada año, fuera en vacaciones julio-agosto, en diciembre o Semana Santa, yo hacía el viaje para estar con ella, verla, escucharla. No hubo un año que no fuera. Y en algunos años hasta dos veces hice el viaje a mi Matamoros. Yo sabía que en algún momento no estaría más, como finamente sucedió. Así que al saber que madre solo hay una y que no son para siempre, hice mi parte de recorrer los 1500 kilómetros.

NO SOY CURSI NI LLORÓN. Aunque parezca. Y menos el 14 de febrero o 10 de mayo. Hay fechas que no olvido y otras ni me acuerdo. A veces cuando veo una película romántica entra humo en los ojos. Y en las mañanas del 10 de mayo, tomo mi guitarra. Y alegre, en la sala, canto esas tres canciones que dije antes. Yo no abandoné a mi madre. La canción lo dice, sí. "Ella me lleva en el alma, y tú en la imaginación. Tú me miras con los ojos, ella con el corazón..." Y sin reclamo van las canciones de mi ronco pecho, no porque digan lo que siento, sino porque se cantan a todas las madres y algunas vivieron esa circunstancia. No se puede negar. Y sin ser cursi, entra humo en los ojos. ¿Quién ha encendido leña verde que solo puro humo echa? Mientras tanto canto para mí mismo y el recuerdo de mi madre.

Y SI TIENES UNA MADRE TODAVÍA, poema de Heinrich Neuman: "Si tienes una madre todavía,/ da gracias al Señor que te ama tanto,/ que no todo mortal contar podría, dicha tan grande ni placer tan santo./ Si tienes una madre...se tan bueno/ que ha de cuidar tu amor su paz sabrosa,/ pues la que un día te llevo en su seno/ siguió sufriendo y se creyó dichosa... Mas si al cielo se fue... y en tus amores/ ya no la harás feliz sobre la tierra,/ deposita el recuerdo de tus flores/ sobre la fría losa que la encierra./ ¡Es tan santa la tumba de una madre,/ que no hay al corazón lugar más santo,/ cuando espina cruel tu alma taladre,/ ve a derramar, allí, tu triste llanto!"