Sonría mucho

He escuchado y más en los últimos años la expresión

UNO

He escuchado y más en los últimos años la expresión "estoy estresado", "estoy estresada". Y cada persona con diversos síntomas: pruritos y comezón, caída de cabello, pasando por dolores de cabeza, miedo, falta de apetito, pesadumbre, somnolencia, etc. Y es un tema de salud grave porque lleva a la persona por un camino de pesares, preocupaciones e inclusive hasta depresión y muerte.

DOS

Yo tuve problemas de estrés fuerte hace ya algo más de veinte años. Mis síntomas es que me empezaba a faltar el aire, como que me iba a ahogar, perder el sentido y algo así. Es una gran desesperación. Y esto me pasaba principalmente en los centros comerciales, quizá la aglomeración de personas, y ya vacilando un poco, me pasaba asimismo al acercarme a la caja para pagar. Dos o tres veces en Chedraui. Otras tantas en el viejo Carrefour de Carrizal.

TRES

Uno de los cuentos que regularmente se hace en referencia sobre el tema, es que una ocasión llegó la muerte a una ciudad azotada por pandemia. Un hombre se la encuentra y le pregunta: "desdichada, ¿cuántas personas vas a llevarte en esta ocasión?". La esquelética señora le respondió muy amable que solamente se iba a llevar a quinientas". Muy bien, le respondió el caballero creyendo en su palabra de mujer. Al final de la pandemia el recuento señalaba que habían muerto cinco mil personas. Entonces el hombre se volvió a encontrar a la muerte y le reclamó enérgico: "¡desdichada traicionera, inmunda, rata huesuda, faltaste a tu palabra!, dijiste que te ibas a llevar quinientos, y te llevaste cinco mil". "Nooooo. Yo soy de palabra. Por pandemia murieron las quinientas que te dije. Las otras murieron por pánico y miedo".

CUATRO

"El estrés es una enfermedad moderna, de unos diez años acá", me dijo con una tranquilidad de santo el doctor Márquez, que tiene ubicado su consultorio en la esquina en la frontera entre las villas Ocuiltzapotlán y Macultepec. Acudí a él porque ya me había desmayado yo en público, y de allí pudiera ser que me pasara manejando o cuando estoy arriba entre los árboles bajando guayabas o naranjas. Así que acudí con él, de los mejores médicos generales que he conocido.

CINCO

Lo del desmayo me sucedió cuando andaba yo haciendo trámites en la Secretaría de Educación, luego de una inundación allá por 1997. Trámites burocráticos, de esos de llevar informes que van a dar a unos archivos y nadie revisa. Yo sentí que me faltaba el aire y cuando volví en mí estaba acostado en el suelo y varias personas me rodeaban echándome aire con un cartoncito, algunas ya con alcohol poniéndome en la nuca y otros dándome coca. "Se le bajó la presión", dijo como diagnóstico el de la Coca. Ya me repuse y esa misma tarde fui intranquilo con el doctor Márquez, quien con su sola imagen de galeno ateniense ya empieza uno a sentirse bien. "Siéntese. Sí. Dígame. Qué le pasa".

SEIS

Le expliqué de mis ahogamientos en público. Principalmente que era cuando ya iba a pagar en caja. Siendo él muy serio en su trato y amable a la vez, soltó la carcajada. "No, pues sí, a quién no con esta inflación en los precios", dijo. Luego en cuarenta minutos platicó conmigo con formato de entrevista. ¿Es usted casado? ¿Es usted de aquí de Tabasco? ¿Tiene otros familiares aparte de su esposa e hijos que vivan por acá? ¿En qué trabaja? ¿Qué hace en su trabajo? ¿Le gusta la política? ¿A qué partido apoya? ¿Ya está preparando la clausura? ¿Dígame que documentos le piden para entregar en la Secretaría de educación? ¿Le alcanza con lo que gana para una vida tranquila? ¿Le gusta la política sindical? ¿Participa en ella? ¿Escucha o lee noticias? ¿Qué tipo de noticas escucha? ¿Le llegan oficios del SAT? ¿Tiene deudas fiscales o particulares? ¿Qué noticias busca en el periódico? ¿De qué religión es usted? Y quizá otras veinte preguntas más.

SIETE

"Tiene estrés", concluyó al escuchar mis respuestas. Y me explicó que de unos cinco años a la fecha han aumentado los casos de estrés. "Es por el neoliberalismo", dijo enfático. "Los pobres son más pobres. La clase media ya no puede sostener su pobreza alta. Y los ricos son más ricos. (Esto del neoliberalismo no lo dijo, pero cabe, lo intuyo). Lo que sí dijo es que hasta en jóvenes se están enfermando. Y platicó de dos o tres casos que habían llegado con él el día anterior. "Ayer apenas llegó una muchacha de unos veinticinco años muy angustiada...etc". (Y le sigo...)