Vicios Privados, virtudes públicas
06/02/2026
Finísimas Personas. Moral, negocios locales y globales.
A principios de siglo algunos amigos me contaban cómo empresarios importantes de varios municipios tabasqueños y chiapanecos habían tenido graves problemas, que incluso a algunos les costó la vida, por entrar en negocios con personas que describieron en su momento como tener apariencia, educación y conducta de "finísimas personas". Que se presentaban con la liquidez económica que entre los 90 y el siguiente decenio que por la políticas neoliberales se necesitaba urgentemente en las microrregiones de todo el país, sobre todo para la supervivencia de los pequeños empresarios y propietarios que fueron depauperados e incluso despojados desde la legalización del anatocismo, el fobaproa y el cobro de los préstamos bancarios que apoyó Vicente Fox.
Al poco tiempo, estas finísimas personas "sacaron el cobre" amenazando y ejerciendo acciones violentas, y algunos fueron exhibidos y perseguidos como narcos por los gobiernos de EU y México. Las ganancias fáciles y rápidas siempre van respaldadas por los costos no financieros de la violencia.
Recientemente empresarios gasolineros justifican que no le compran gasolina a PEMEX (a pesar de tener sus identificadores en las gasolineras)- pretextando problemas en el despacho- sino a intermediarios que supuestamente son empresarios venezolanos, que les cuentan que compran la gasolina en Dos Bocas, pero que la Refinería no producía y que "cargaban directamente de mangueras de barcos que venían con la gasolina de Estados Unidos". La piel se me erizó cuando me describieron a estos intermediarios como "finísimas personas".
El capitalismo, como "espíritu", como "ética" o moral, como lo describía por ejemplo Max Weber, implicaba necesariamente principios como la separación de las fortunas personales o familiares de las empresariales (por eso se dice que en México nunca ha existido un verdadero capitalismo), lo que entre otras cosas implicaba el llevar una vida personal y familiar austera cuando no frugal, lo que permitía hacer una acumulación de capital, tanto como sustentar negocios y empresas solventes y sustentables que perduraran más allá del propio individuo. En el capitalismo no liberal los sujetos no son los individuos, sino, como lo dice la ley de donaciones electorales de Estados Unidos, las empresas.
Pero Marx y Werner Sommbart (El Burgués) descubrieron el pastel demostrando que la verdadera "acumulación originaria del capital" (capítulo 24 tomo I del Capital) se había producido con violencia mediante las empresas esclavistas y colonizadoras y la piratería (es decir empresas no capitalistas). Y en los años 80, al maestro Sergio de la Peña definió al neoliberalismo como el régimen de acumulación originaria permanente.
Se impuso así el reino global de las empresas especulativas en lo que adecuadamente se llamó la "economía de Casino" que empoderó a farsantes especuladores y generó nuevos espacios fuera de la legalidad para encubrir sus fraudes como los paraísos fiscales. Y así´, no le importó generar burbujas especulativas y crisis como las de 2008 y 2010 bajo, además, del encubrimiento del mayor deudor mundial, que esconde su enorme déficit protegido por el poder militar con que impone a su moneda como medio de cambio y atesoramiento mundial: el dólar. Por eso la saña contra regímenes de Gadafi o de Chávez/Maduro, y por supuesto Rusia y China, que ponen en duda al dólar como moneda central de la que depende todo el mundo (ya en los 60 y 70 había habido problemas con sus socios japoneses por la fuerza del Yen y por eso tantas piedras en el camino contra la Unión Europea hasta su quiebra al cerrarles el acceso al petróleo y gas ruso baratos (destrucción y cierre de los Oleoductos Nordstream) y obligarlos a consumir petróleo de fracking o de arenas bituminosas -de más alto costo- importados por barcos, desde Estados Unidos).
Sin embargo, la economía Trump de Stephen Miller y Eward Luttwak opera haciendo secretas las estadísticas de deuda y empleo, dejando caer al dólar (por eso la confrontación con la Reserva Federal) para "dejar de subsidiar a la economía mundial" y supuestamente recuperar la competitividad de la industria material (sobre todo) de Estados Unidos. Y con la reactivación de la violencia imperial desnuda, instaurando directamente el despojo descarado pasando encima del régimen de leyes internacionales posterior a la segunda guerra mundial (el genocidio en Gaza fue el ensayo y ahora propone su extensión contra Cuba).
El capitalismo fue revolucionario porque se acompañó de la idea de igualdad universal de derechos y una jerarquización basada en la competencia (el desempeño y no la familia o relaciones). Sin embargo, bajo el encubierto sistema de la violenta acumulación permanente y los espacios exclusivos, con lo que se autodefinen e identifican las elites -como lo resaltaron Orwell y Huxley- más allá del consumo ostentoso, es demostrar que para ello no aplican los sistemas morales públicos. Lo que una película italo-yugoeslava llamó: "Vicios privados, virtudes públicas". Ahora nos enteramos de las fiestas de P.D. Diddy, Epstein y sigue encubierto lo que pasó en esas mismas fechas en Ciudad Juárez: las jóvenes de Epstein tenían un patrón de selección igual que las desaparecidas en Juárez.
(Catedrático universitario, colaborador de PRESENTE)
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