NOTICIAS

EL SOL DEL SURESTE



02/02/202612:10 p.m.Autor: Agencias Fuente: La Jornada
Pemex revierte daños de 30 años con aumento en producción petrolíferos
La política energética actual en México está generando resultados concretos en la producción de Pemex

México.-

LA CONSOLIDACIÓN DE PEMEX

  •  Los resultados de las políticas económicas rara vez son inmediatos el caso de la política energética de México es el ejemplo. A los regímenes neoliberales les tomó 30 años destruir la capacidad productiva de energéticos en México.

Pasamos de ser un país con un alto índice de independencia energética, tanto en el sentido tradicional (producir más energía de la que se consume) como en el sentido extendido, que incluye la capacidad de producción de tecnología, investigación y mano de obra especializada.

Un ecosistema complejo de instituciones y centros de investigación dedicados a la materia energética fue lentamente desmantelado bajo la errónea premisa de que importar todo siempre sale más barato.

La estocada final se dio cuando se aprobó la reforma energética de Peña Nieto, y Pemex fue particularmente asediado por una serie de funcionarios públicos que desde la Dirección General y desde la Secretaría de Energía destruyeron la capacidad productiva

específicamente donde existe más valor agregado y se generan los productos de mayor utilidad, la refinación y la petroquímica.

Para dimensionar el daño que le hicieron a Pemex es importante recordar algunos números. Peña Nieto y su equipo recibieron Pemex en diciembre de 2012 produciendo

1.4 millones de barriles diarios de petrolíferos y lo entregaron seis años después con una producción de tan sólo 554 mil barriles, una disminución de 62 por ciento en tan sólo seis años.

En materia de diésel, gasolinas y combustóleo, 35 por ciento de lo producido era combustóleo y sólo se cubría 30 por ciento de la demanda de gasolinas.

  • El Sistema Nacional de Refinación en su conjunto operaba a 30 por ciento de la capacidad instalada y tenía pérdidas de 363 pesos por cada barril refinado. Todo eso a pesar de haber endeudado la empresa hasta 100 mil millones de dólares.

Por si fuera poco, también lograron que el saldo de la balanza comercial en materia petrolera se volviera negativo. Dejando claro que no nos salía más barato importar que refinar, pagábamos más dólares por el producto refinado de lo que entraba por exportar crudo (algo evidente para cualquiera, menos para ellos).

El primer piso de la 4T rompió este paradigma y se comenzó con la recuperación de la soberanía energética, la cual se había perdido en 2014.

El segundo piso continúa ahora con la consolidación de las empresas estatales, y los resultados a tan sólo un año de gobierno de Claudia Sheinbaum se ven de manera significativa.

Al cierre de 2025, de conformidad con los datos disponibles en el Sistema de Información Energética, el equipo de Víctor Rodríguez Padilla en Pemex y Luz Elena González en Sener han aumentado la producción de petrolíferos a 1.23 millones de barriles diarios, 122 por ciento arriba de lo que entregó Peña Nieto.

La producción de gasolinas aumentó 140 por ciento, el diésel 183 y el combustóleo paso de representar 35 por ciento a tan sólo 20.

El Sistema Nacional de Refinación opera a 53 por ciento de su capacidad (que aumentó 20 por ciento con la inclusión de Dos Bocas) y se han reducido las pérdidas por barril 93 por ciento.

Estos datos de producción son previos a lo que entra al país proveniente de Deer Park, refinería propiedad de Pemex en Estados Unidos.

Lo anterior por sí sólo es relevante. La salud operativa de la mayor empresa del país y la mas grande contribuidora al presupuesto federal (8 por ciento) mejora y está terminando de revertir 30 años de abandono y malas administraciones en sólo siete años.

Pero lo más relevante es que esto contribuye de manera importante al fortalecimiento de la soberanía energética. Peña Nieto dejó a México dependiente de Estados Unidos en materia energética en tres frentes: gasolinas, diésel y gas natural.

Precisamente por eso destruyeron la capacidad productiva de esos tres insumos esenciales en la economía. Pero ahora, siete años después de haber comenzado el cambio de política, los resultados se están dando.

  •  Esta semana se anunció que la producción de combustibles de México está cercana a 80 por ciento de todo lo que se consume, un cambio sumamente relevante si consideramos que en 2018 era tan sólo 30 por ciento. Siete años de política correcta y casi se triplica la producción nacional.

Esto también tiene grandes beneficios económicos. Primero, el precio de la gasolina ha bajado en términos reales 10 por ciento comparado con 2018, lo cual ha ayudado a mantener la inflación estable y dentro del rango objetivo del Banco de México.

Para fines del sexenio de Peña Nieto, sin producción local y favoreciendo de manera desmedida la importación, la gasolina había aumentado 90 por ciento, y llegaba a 19 pesos por litro, lo que ajustado por la inflación es equivalente a 26.67 pesos por litro hoy.

La balanza comercial petrolera se encontraba en negativo y aumentaba el déficit de manera sostenida lo cual contribuyó de manera importante a la fuerte devaluación de 57 por ciento del peso vs el dólar en su sexenio.

Ahora vs 2018, en términos reales, el saldo de importación de petrolíferos se ha reducido en 30 por ciento, lo cual juega un papel en la apreciación del peso (aunque no es el factor determinante). Todo lo anterior, al mismo tiempo que la deuda de Pemex se ha reducido de manera significativa.

De acuerdo con el titular de Hacienda, Édgar Amador, la deuda a finales de 2025 está en sus niveles más bajos desde 2014.

Sin duda, quedan retos por resolver, 30 años de malos funcionarios no se resuelven en siete, pero las políticas energéticas han demostrado ser las correctas. El mundo se volvió a encontrar con el arma geopolítica de la energía y la autosuficiencia se ha vuelto un asunto de primera índole.

El siguiente reto es el gas natural, que, sin duda, podrá afrontarse de manera más sencilla con un Pemex fuerte.


Loading...