OPINIÓN

MÉXICO FRENTE ANTE EL POSIBLE CORTE DEL GAS TEXANO (I)
30/04/2026

México

México está parado en una cornisa energética. Texas ya no tiene gas libre. Europa absorbe cada vez más GNL. La demanda eléctrica texana crecerá entre 6 y 8 mil MMpcd. Y México sigue sin almacenamiento, sin producción suficiente, sin diversificación y sin infraestructura alternativa. La solución no es una sola. Es un conjunto de decisiones técnicas, operativas y de infraestructura que deben tomarse antes de que la realidad las imponga. Porque la energía no espera. Y cuando Texas tenga que elegir entre su sistema eléctrico y las exportaciones, elegirá lo que siempre elige cualquier sistema: a sí mismo. México tiene que prepararse para ese día. Y el momento de hacerlo no es cuando falte el gas. Es ahora. Porque si México no hace nada, no será una sorpresa lo que ocurra: será una consecuencia. Y esa consecuencia será un país más vulnerable, más caro de operar y con un sistema eléctrico expuesto a riesgos que ya no podrá controlar.

El gas que ya no alcanza: cómo Texas y Europa reescriben el mapa energético y dejan a México en la cuerda floja. En Texas, algo se está moviendo a una velocidad que ni los propios texanos habían imaginado. En los pasillos de ERCOT —el operador eléctrico del estado— ya no se discute si la demanda crecerá, sino cuánto más se disparará. Los ingenieros, acostumbrados a lidiar con veranos abrasadores y tormentas invernales, ahora enfrentan un fenómeno distinto: un apetito eléctrico que parece no tener límite.

El sistema eléctrico de Texas (ERCOT) se encuentra en un proceso de transformación sin precedentes. El notable crecimiento de centros de datos, operaciones de criptominería, industrias de hidrógeno y nuevas cargas industriales está alterando sustancialmente la curva de demanda eléctrica en el estado. De acuerdo con el informe oficial que ERCOT presentó ante la Public Utility Commission of Texas (PUCT) en abril de 2026, la demanda eléctrica podría experimentar un incremento de hasta tres o cuatro veces en menos de una década, aumentando del récord actual de 85,508 MW a 278,003 MW en 2029 y 367,790 MW en 2032. Estas cifras, observadas desde México, no solo resultan relevantes sino que también ameritan especial atención y análisis.

Cada megawatt adicional de energía eléctrica implica el uso de una molécula de gas natural que deberá ser consumida. Texas, que actualmente genera más del 40% de su electricidad a partir de gas natural, requerirá cantidades significativamente mayores de este recurso. Según estimaciones basadas en la demanda incremental proyectada y en la relación histórica entre generación térmica y consumo de gas, se calcula que Texas necesitará entre 6,000 y 8,000 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) adicionales de gas natural para satisfacer la nueva demanda eléctrica prevista hacia el año 2032.

Texas actualmente produce aproximadamente 30 mil millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) de gas natural, posicionándolo como el principal referente energético de Norteamérica. Sin embargo, la producción se encuentra cerca de su capacidad máxima. Entre el consumo interno, el envío a plantas de licuefacción para exportación de GNL y las exportaciones hacia México —que promedian 6.7 mil MMpcd durante 2025—, prácticamente toda la producción de gas natural en Texas ya está destinada.

En este contexto, el incremento proyectado por ERCOT de la demanda eléctrica —de 6 a 8 mil MMpcd de gas para alimentar centrales térmicas— resulta incompatible con la capacidad actual del sistema. El sistema no dispone de margen operativo, ni reservas adicionales, ni excedentes de moléculas disponibles.

Si Texas decidiera cubrir esa demanda adicional sin modificar sus exportaciones de GNL ni disminuir el gas enviado a México, tendría que aumentar su producción a 36–38 mil MMpcd, lo que representa un incremento del 20% al 27% respecto a los niveles actuales. Este crecimiento es técnicamente factible, considerando la abundancia de recursos en el Permian y otras cuencas texanas; sin embargo, no puede lograrse de manera inmediata. Se requiere una mayor actividad de perforación, expansión de infraestructura de recolección, construcción de plantas de procesamiento adicionales y nuevos ductos. Todo ello implica tiempo, inversión de capital y condiciones favorables en el mercado. Continuará (– Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos)





DEJA UN COMENTARIO