SIN INSUMOS NO HAY PETROQUÍMICA NI FERTILIZANTES (I)
12/06/2026
Petroquímica
Antes de entrar al diagnóstico de los insumos, conviene subrayar un punto que el debate público suele subestimar: disponer de ellos no garantiza, por sí mismo, la recuperación industrial. Entre contar con etano, gas o amoniaco y convertirlos en producción sostenida existe una cadena de condiciones que también debe funcionar sin interrupciones. Se requiere infraestructura de transporte y almacenamiento, ductos operativos, electricidad confiable, mantenimiento continuo de los complejos y una capacidad real de ejecución tanto del Estado como de las empresas participantes. En otras palabras, la política industrial no se decide únicamente en el subsuelo o en la planta, sino en la coordinación de todo el sistema. Si el gas llega, pero la red eléctrica falla; si el etano existe, pero el ducto no opera a plena capacidad; si la planta se rehabilita, pero no hay certidumbre regulatoria para atraer capital complementario, el resultado será el mismo: capacidad instalada subutilizada. Por eso, el verdadero desafío del plan no es solo productivo, sino también institucional y logístico. México puede reconstruir una parte importante de su petroquímica y de su industria de fertilizantes, pero solo si entiende que la competitividad no nace de un solo insumo, sino de la continuidad de todo el proceso industrial.
Con ese marco en mente, el Plan de Reactivación de la Industria Petroquímica y de Fertilizantes, presentado el 5 de junio, parte de una premisa simple pero decisiva: México no puede recuperar su capacidad industrial si antes no recupera el control de los insumos que alimentan a sus complejos. Durante años, la petroquímica y los fertilizantes han operado como sectores fragmentados, dependientes de importaciones y expuestos a la volatilidad internacional. El plan busca revertir esa tendencia, pero su viabilidad depende de algo más profundo que construir plantas o rehabilitar complejos: depende de alinear los insumos críticos con la capacidad productiva que se quiere recuperar.
Visto así, el problema de fondo puede expresarse sin rodeos: México perdió el dominio de los insumos que sostienen estas industrias. La petroquímica depende de etano, gas natural, naftas, propano, aromáticos y metanol, pero la producción nacional de casi todos ellos se ha quedado corta. El etano, que debería ser el pilar del sistema, ha sido insuficiente durante años. El gas natural, indispensable para crackers y reformadores, llega en más de la mitad desde Texas. Las naftas y el propano no alcanzan para alimentar a los complejos. Y los aromáticos, esenciales para fibras, resinas y gasolinas, dependen en gran medida del exterior. En fertilizantes ocurre algo similar: el amoniaco y la urea pueden producirse en México, pero la roca fosfórica y el potasio —dos insumos insustituibles— siguen llegando casi por completo del extranjero. El país no dejó de producir por falta de plantas, sino por falta de insumos.
Frente a ese diagnóstico, el plan intenta reconstruir la base material de ambas industrias. En petroquímica, el etano vuelve a ocupar el centro de la estrategia. No es casual: sin etano no hay etileno, y sin etileno no existe la cadena de plásticos, resinas y derivados que abastece a cientos de industrias. Por eso el proyecto Etano-Etileno es el eje del plan. Su objetivo no es solo producir más etileno, sino asegurar que el etano fluya de manera estable desde La Venta y Nuevo Pemex hacia Cangrejera y Morelos. La lógica es directa: si el país garantiza ese insumo, los complejos podrán operar con mayor continuidad y la producción nacional crecerá con menor dependencia de importaciones volátiles.
El gas natural es el otro gran pilar. La petroquímica lo necesita para hornos, calderas y procesos térmicos; los fertilizantes, para producir amoniaco. El plan asume que México podrá elevar su producción nacional de gas húmedo, suficiente para extraer más etano y propano. Pero ese supuesto es exigente: la producción de gas requiere inversiones adicionales en exploración y desarrollo que no forman parte directa del plan petroquímico. Aun así, la estrategia mantiene coherencia: si aumenta el gas húmedo, también aumentan los líquidos del gas natural y, con ello, se fortalece la cadena petroquímica desde su origen. (– Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos)
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