OPINIÓN

Escala Crítica
10/07/2026

Tramas y trampas del T-MEC: entre fintas, proteccionismo y cadenas de suministros

* Tramas de Trump: ocultar interés para mejor negociar con ventaja.

* Ebrard negociador: visualizar escenarios y optar entre inconvenientes

* Realidad económica: tres países que se necesitan, una economía coja

EL TRATADO de Libre Comercio del Norte es hijo del esquema neoliberal y, sobre todo, del interés de Estados Unidos por formar un bloque de poder frente a sus competidores asiáticos, sobre todo. Comenzó con un acuerdo entre Estados Unidos y Canadá (1988) para incluir posteriormente en las negociaciones a México (1990). Lo firman en 1992 George Bush (EEUU), Brian Mulroney (Canadá) y Carlos Salinas de Gortari (México). Su vigencia comienza en 1994...y una rebelión armada en Chiapas lo saluda en Chiapas, en tanto que la oposición de izquierda y muchos pequeños empresarios se oponen a un pacto que observan ventajoso para los vecinos del norte.

Ahora, las tramas del T-MEC (Tratado de Libre México, Estados Unidos, Canadá) en la forma de revisiones por áreas estratégicas, llegaron a su punto culminante en este mes de julio. ¿Qué ocurrió? México y Canadá expresaron postura firme para continuar con el Tratado, mientras Estados Unidos deshoja la margarita con posición ambivalente: en las mesas de trabajo, el staff estadounidense se muestra abierto para -con ajustes leves, que no afectan al 85 por ciento de los productos y bienes que cruzan las fronteras- prolongar el acuerdo comercial. Ahí está el policía bueno.

El policía malo, por supuesto, es el presidente de EU, Donald Trump, que en espacios mediáticos y con mensajes virtuales agresivos -como es su estilo- dice que no necesita nada de lo que sus socios tienen y por ello no ve razones para continuar con el T-MEC.

Además, los tiempos del mundial de fútbol se cruzaron con los tiempos de las negociaciones y por esta razón no hay certidumbre en dichos y hechos. Habrá que esperar, sin dejarse llevar por las fintas de Trump, a que pase el Mundial para saber bien a bien cómo viene el desenlace de un acuerdo que mueve mil 500 millones de dólares al día sólo en la frontera MX-EU. Luego nos referiremos a esta realidad económica y social que no puede saltarse la política.

TRAMAS DEL MERODEADOR

TIENE UNA FIJACIÓN política Donald Trump: ante cualquier revés (por ejemplo, la guerra contra Irán), presto mira para otra parte y enfoca sus baterías en crear olas mediáticas y virtuales más favorables. Hasta ahí, es reacción comprensible (cualquier magnate quiere revertir su imagen política). El problema es otro: Trump, en rol de merodeador político, no duda en tergiversar y mentir para montar escenarios mediáticos que borren sus equivocaciones. Como merodeador, busca y rebusca sin sentido ético rutas alternas y fáciles, haciendo valer su poder desnudo, para seguir (según su visión) en la cresta de la ola.

En este sentido, el más veterano y coherente político de izquierda socialdemócrata en EU, Bernie Sanders, apuntó que "Trump no tiene visión colectiva de país. El único país que le preocupa a Donald Trump es el país donde Trump quiere ser Rey y saltarse todas las leyes posibles". El reino de Trumpilandia.

ESQUIVAR TRAMPAS

EL SECRETARIO de Economía Marcelo Ebrard, a la cabeza de las negociaciones por México, informa cada 15 días en la conferencia matutina de Palacio Nacional. De sus reportes, realistas y con detalle económico, se desprende que 1) la presidenta Claudia Sheinbaum  es -como debe ser- el referente gestor de cualquier postura mexicana; 2) se han esquivado trampas varias, por parte de EU (Trump y colaboradores) que insisten en mezclar los hilos temáticos para enredarlos: seguridad y migración, más expedientes judiciales con fondo político, se juntan desde la visión EU  para debilitar la posición mexicana. Por el contrario, Ebrard se empeña en no enredar y sí distinguir entre áreas de colaboración y la realidad económica de un T-MEC vigoroso, aunque uno de sus principales beneficiarios (EU) no lo expresa así.

Y 3) La continuidad del T-MEC es prioridad mexicana y canadiense y... también estadounidense, aunque Trump y sus colaboradores no lo digan. Lo asumen en los hechos: ya hay T-MEC por 10 años más, hasta 2036, con revisiones anuales. Por lo pronto quedaron en un rincón las visiones más pesimistas y catastrofistas.

POSTDATA DE REALIDAD

LA GEOGRAFÍA es la única variable política que no tiene sustitución fácil. Nadie se puede mover de continente. En la era virtual, en la era de los intangibles, lo físico no puede saltar sobre su sombra. A menos que se quiera debilidad en la cadena de suministros, por traslados largos de continente a continente, el T-MEC será la realidad económica de América del Norte, con algunas variantes de colaboración china, rusa, europea y sudamericana. Si se elimina el T-MEC, hay balazo en el pie, tropezones autoinflingidos. Eso lo saben empresarios cercanos a Trump. Y se lo dicen, un día sí y otro también.

Coincido con economistas y politólogos que sostienen que en las condiciones actuales, con un trumpismo recargado y a la vez desesperado, lo obtenido por México y Canadá es lo menos peor...por el momento. Aunque, por supuesto, México tiene que hacer su tarea internamente en materia de producción, comercialización y consumo.

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