Espiando a Marx
02/05/2026
La política
A pregunta expresa de la periodista Yazmín Alessandrini sobre "¿Su más reciente travesura?", Josefina Vázquez Mota inició su respuesta con una frase que llama la atención. La política panista que tiempo después a esta entrevista publicada en 2010 en el libro "Confesiones Osadas" sería candidata a la presidencia de la república, expresó: "¡Mi ficha del CISEN debe ser como un Valium!"
Con estas nueve palabras la egresada de la Universidad Iberoamericana dio a entender que en su vida ha sido tan bien portada que no habría nada de interés en las informaciones que el órgano de inteligencia y de espionaje del Estado mexicano habría reportado de ella. No sé si el fondo de lo que la actual diputada federal dijo sea cierto, o no. Y es que sólo una vez he estado frente a ella en una reunión en la sala de juntas de su oficina en la secretaría de desarrollo social en tiempos de Vicente Fox, a la que también asistió su jefe de comunicación social, el recientemente fallecido experimentado periodista Rodolfo "El Negro" Guzmán, quien, por cierto, cada ocasión que podía con gracia platicaba que la CIA alguna vez lo "tentó para ser espía".
En las líneas anteriores hicieron su aparición un par de siglas que vienen muy bien a los tiempos actuales que el país vive: CISEN y CIA, dos instancias gubernamentales de espionaje, una mexicana y la otra de Estados Unidos. De la CIA durante las dos últimas semanas se ha dicho mucho, y nada bien, por cierto. Y sobre el CISEN habría que remitirse a su antecesor: la Dirección Federal de Seguridad, la famosa DFS que durante décadas espió a los personajes incómodos para los gobiernos en turno. Y uno de estos actores políticos es el actual gobernador de Sinaloa, quien ha sido acusado por la fiscalía de Estados Unidos de vínculos con el narcotráfico, sin mostrar públicamente las pruebas que tenga,
En nota aparecida el pasado 30 de abril en la plataforma digital de Sin Embargo, se anota que a Rubén Rocha Moya la DFS lo vigiló desde 1968, según consta en el expediente resguardado en el Archivo General de la Nación (AGN) y del cual ese medio de comunicación cuenta con una copia que analizó y en la que se consigna que en ese año el actual gobernador de Sinaloa era presidente de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), y formaba parte del movimiento estudiantil en esa entidad, llegando a ser privado de su libertad por su activismo.
Y desde aquel momento la policía política del Estado mexicano le aplicó un marcaje personal, identificándolo como un personaje político incómodo para el sistema imperante encabezado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Y en los informes que tiene dicho expediente, no se menciona que Rubén Rocha Moya tuviera cercanía con la delincuencia organizada, y si hay alguna mención al narcotráfico es porque Rocha denunciaba que las autoridades estatales hacían caso omiso del mismo.
Tanto la anécdota de Vázquez Mota como el expediente de Rocha Moya muestran que la práctica gubernamental de espiar a sus contrincantes ha sido común en el país. Pero no sólo en México, sino en todo el mundo, sobre todo poniéndoles énfasis a los personajes relevantes. Y caso concreto es la política de espionaje que varios países implementaron alrededor de Carlos Marx. Prusia, Rusia, Alemania, Francia, Bélgica, Inglaterra, lo tuvieron en la mira en todo momento.
En el libro "Espiando a Marx", que está cumpliendo dos décadas de publicado, se da cuenta del espionaje en contra del gran enemigo del capitalismo: el comunista Carlos Marx, nacido el 5 de mayo de 1818 y muerto el 14 de marzo de 1883. Y en el libro se puede leer lo que las policías secretas informaban de Marx. Y claro, por la importancia del personaje el interés incluía a los integrantes de mayor jerarquía en los gobiernos. Caso concreto fue el que mostró la princesa Victoria, hija de la reina Victoria de Inglaterra, quien solicitó saber más del comunista, y en el informe que recibió elaborado por el parlamentario sir Elphinstone Grant-Duff, se pueden leer los dos siguientes párrafos:
UNO.- "Es un hombre bajo, casi pequeño, con una cabellera gris, como también la barba, que contrasta con el bigote aún negro. El rostro es casi redondo, la frente bien modelada y amplia, los ojos quizá demasiado juntos, pero en conjunto la expresión es bastante agradable, muy distinta de la del tipo que va por ahí devorando recién nacidos en su cuna –que es lo que la policía piensa de él".
DOS.- "En conclusión, mi impresión, teniendo en cuenta que Marx tiene ideas totalmente contrarias a las mías, no ha sido nada desfavorable".
POSTDATA.- En el episodio dos de la novena temporada de la serie policíaca inglesa "Los asesinatos de Midsomer", una de las protagonistas le reclama a su mamá que se la pasa en la ventana espiando a todo el pueblo, a lo que la cuestionada respondió: "Yo no espío a nadie, sólo registro lo que hacen todos".
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