OPINIÓN

México, hoy
29/04/2026

México

Cuentan los que saben, que allá en los tiempos en que Porfirio Díaz gobernaba al país en alguna ocasión en su función de presidente de la república externó una expresión que pintó de cuerpo entero el momento histórico que vivía México, misma que se extendió por décadas en el devenir nacional.

          "Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos", afirman los cronistas de hechos históricos que el general Díaz manifestó, y que este dicho además marcó y describe al México de todo el siglo XX y de lo que va del XXI.

          Y es que hoy en día, en la tercera década del siglo XXI, cuando México está en un transitar local e internacional orientado a ser cada vez más una Nación independiente, se hace necesario reconocer que, lamentablemente, esta expresión sigue tan actual como lo fue en los tiempos en que Porfirio Díaz la dijo, más con un dejo de queja que de descripción o reconocimiento.

          Y esta situación de colindancia geográfica con Estados Unidos, los mexicanos la padecen un día sí y otro también. Realidad que se acrecentó y profundizó con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, y es que este presidente republicano con sus aires de grandeza y de prepotencia, no se detiene para amenazar y pisotear a propios y extraños, y dentro de estos segundos obviamente están México y los mexicanos, lo connacionales de aquí y de allá.

          Pero esta situación de inmediación con Estados Unidos lamentablemente también permite hacer una paráfrasis de lo dicho por Porfirio Díaz, pero no orientada hacia el exterior, sino dirigida a lo que sucede al interior del país, y entonces bien se puede afirmar con decepción y dolor, la siguiente expresión, dura pero certera: "Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los mexicanos".

          Sí: "Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los mexicanos". Ah, pero eso sí: no de todos los mexicanos, sino afortunadamente de una minoría, de aquel puñado de mexicanos a los que les encantaría que México no sólo estuviera "tan cerca de Estados Unidos", como se quejaba Porfirio Díaz, sino que viviera "dentro de Estados Unidos" como una estrella más de su bandera. O con una variante: que Estados Unidos habitase aún más dentro de México, dominándolo y ordenándole qué hacer.

          Y en este punto no se puede evitar que aparezcan los nombres de la senadora del PAN Lilly Téllez, del senador y presidente del PRI Alejandro Moreno, del empresario Ricardo Salinas Pliego, de la excandidata presidencial Xóchitl Gálvez, de la diputada panista Kenia López Rabadán, del diputado del movimiento del sombrero Carlos Bautista Tafolla, de la presidenta municipal de Uruapan Grecia Quiroz, y de infinidad de políticos, intelectuales, periodistas y comentaristas de televisión, que a grito pelado le solicitan al gobierno de Estados Unidos que intervenga en México, y esta intromisión obviamente no sólo abarcaría la presión que cotidianamente ese país ejerce sobre las autoridades mexicanas. No, también piden su intervención directa a través de acciones militares y de agencias de seguridad en contra de lo que la derecha mexicana considera, sin mostrar prueba alguna, un narco gobierno, un gobierno terrorista o, más sencillo pero más peligroso para esa derecha rancia, una dictadura comunista.

          Pero esta actitud entreguista y vende patrias de la derecha anquilosada y anclada en un pasado medieval o en los tiempos de la guerra fría, ya no sólo se quedó en lo verbal y en los gritos de auxilio dirigidos al Despacho Oval en Washington, sino que ahora trascendió a la práctica, a la puesta en marcha de este intervencionismo en la realidad.

           Con motivo de un accidente de carretera en el que lamentablemente murieron cuatro personas, los mexicanos se pudieron enterar que en Chihuahua opera la CIA con el beneplácito de las autoridades de esa entidad, encabezadas por la mismísima gobernadora del Estado, la panista Maru Campos. Y lo hace violando la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, hecho por sí mismo muy grave y que significa que las autoridades chihuahuenses  cometieron el delito de Traición a la Patria.

          Pero como era de esperarse en este México de hoy, los compañeros de ruta de la gobernadora salieron a defenderla poniendo el grito en el cielo: "Persecución política", dicen que es, y con este estridente y desproporcionado grito, lo único que hicieron fue mostrar su talante conservador, fascista, machista y entreguista hacia el gobierno de Estados Unidos, y todo ello en contra de los intereses de los mexicanos y de México.

          Y también con esta actitud mostraron esa necesidad suya de tener una "Dama de Hierro" que le "haga sombra" a la presidenta Claudia Sheinbaum, y que a ellos los cobije con el manto de una actitud firme, decidida y de hombría frente al enemigo. Antier fue Xóchitl Gálvez, ayer fue Grecia Quiroz, hoy es Maru Campos, y mañana, ¿quién será?





DEJA UN COMENTARIO