OPINIÓN

Infierno Biutiful
02/06/2026

Infierno Hermoso

Aunque el título de esta colaboración está compuesto con el nombre de dos películas mexicanas exitosas en 2010, es indiscutible que su real contenido abarcó la situación que imperó y se padeció en todos y cada uno de los aspectos del acontecer vigente durante el periodo conocido como neoliberal, mismo que transcurrió de 1982 con la llegada de Miguel de la Madrid a la presidencia de la república, a 2018 con la derrota en las urnas del PAN y del PRI. Pero si realmente nos ponemos exigentes, habrá que reconocer que aún hoy en día esta situación continúa presente en diversas expresiones, actividades y regiones del país. Y es que el neoliberalismo se niega a morir del todo y sus representantes cada día lanzan patadas de ahogado más agresivas unas que otras.

          Estos aspectos del acontecer nacional neoliberal actuaron como si fuesen un péndulo, y entonces, por ejemplo, fueron de la salud a la cultura, de la violencia al reventón y sus consecuencias, y todos, de manera lamentable e irónica, se pudieron considerar dominados y descritos como un "Infierno Hermoso", aunque en verdad habrá que preguntarse si ese momento histórico fue hermoso o "Biutiful", como bien llamó Alejandro González Iñárritu a su película, la cual, por cierto, fue muy celebrada y obtuvo infinidad de nominaciones en los certámenes que premian a las producciones cinematográficas. Pero eso fue hace tres quinquenios, y hoy, en este 2026, Alejandro González Iñárritu ha sido reconocido en México con su ingreso a El Colegio Nacional, y lo hace como el primer director de cine que lo logra desde su creación en 1943 y por el cual han pasado más de un centenar de personalidades mexicanas del mundo de la divulgación de la cultura, la ciencia, las artes y las humanidades.

          Y sólo se dice aquí que habrá que cuestionarse eso de si fue hermoso, porque lo que es la primera parte del título de este texto, la que corresponde a eso del infierno, nadie pondrá en duda que por desgracia en la vida nacional de aquellos años dominada por el a todas luces injusto neoliberalismo, la situación preponderante estuvo más cerca de ser un infierno que una gloria. Y de eso dio cuenta la misma película "El infierno", de Luis Estrada, que triunfó en los premios Ariel de ese año, en los cuales los actores Damián Alcázar y Joaquín Cosío fueron reconocidos como mejor actor y mejor coactuación, respectivamente. Y resulta oportuno decir que hoy en día Alcázar es afín a la cuarta transformación y Cosío es uno de los representantes de la derecha en el gremio de los actores y militante de Somos México, organización política que aspira obtener el registro como partido político por parte del INE.

         "Biutiful" y "El infierno" son dos películas que hay que ver para tener mayor claridad de lo que fueron aquellos años del neoliberalismo que añoran los actuales representantes del PAN, PRI y MC; de cierto sector de la iniciativa privada con Ricardo Salinas Pliego a la cabeza; de la intelectualidad liderada por Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín; del periodismo, sector en donde la lista es un poco más abundante y en la que sobresalen los nombres de los participantes en los programas de TV Azteca, Televisa, y en los periódicos Reforma, El Universal y Excélsior, y en las revistas Proceso y Etcétera; de cierto número de organizaciones de la sociedad civil encabezadas por el "junior tóxico" (así lo denominó la presidenta Claudia Sheinbaum) Claudio X. González; entre otros sectores de la derecha nacional.

          Así, no cabe la menor duda de que "El infierno" y "Biutiful" son dos expresiones cinematográficas que si unen su nombre una al lado de la otra dan como resultado una descripción atinada de lo que fueron aquellos años del neoliberalismo, de aquella época en donde el infierno era hermoso para la clase gobernante y sus acompañantes, pero no para la mayoría de la gente. Sí, en aquellos años maravillosos para unos, muy pocos, y que para el pueblo fueron un infierno. Sí,  entre 1982 y 2018 México transitó en medio de un "Infierno Biutiful". Un "Infierno Biutiful hecho en México". O más bien como muchos decían en esos entonces del neoliberalismo: "Made in Mexico", en donde "Mexico" no lleva acento y se pronuncia "Mecsico".

          Sí, "Mecsico", tal como seguramente lo piensan y nombran entre sus adentros y deseos los que apoyan a Maru Campos, gobernadora en funciones de Chihuahua, quienes más que mexicanos quisieran ser "mecsicanos". O, en el peor de los escenarios, "mejicanos".

          POSTDATA.- "—Y pensar que todos estos años he vivido de una mujer de la calle.

          —No se preocupe. Yo siempre he vivido de mi pito".

         Este diálogo picaresco de sobremesa se dio entre los escritores Federico Gamboa y José Rubén Romero. El primero se refería a su novela "Santa", de la cual se han hecho cuatro adaptaciones cinematográficas, entre las cuales está la primera cinta sonora mexicana. El segundo se refería a su novela "Pito Pérez", misma que ya tiene tres versiones en cine. Y esto sin mencionar las innumerables ediciones impresas y digitales de cada una de estas muy buenas novelas.

          Y aunque el diálogo entre sus autores suene a doble sentido de alguna puesta en escena en una carpa de pueblo o en una película de ficheras, lo cierto es que estos dos autores sí vivieron gracias a las regalías obtenidas por sus obras.

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