Más o Menos
20/05/2026
Corriente sociológica
La corriente sociológica de cuyo nombre muchos ya no quieren ni acordarse, marca el rumbo de la sociedad a través de la existencia de relaciones binarias entre los seres humanos, y con ello establece que si existe el negro, también el blanco; que si hay maldad, también bondad; que si el sí aparece, el no lo hace al mismo tiempo, y así hasta el infinito, y en todas las áreas del comportamiento y del conocimiento.
Esa corriente filosófica de cuya existencia e influencia algunos ya hasta reniegan, se basa en los postulados que desde hace varios siglos se quieren mandar al baúl del olvido, y que van de la tesis a la antítesis, hasta llegar a la síntesis.
Con los aparentemente muy sencillos tres conceptos anteriores, esta corriente política tiene la oportunidad y atingencia de trazar el camino que trasciende lo meramente binario, así como el maniqueísmo que se hace de él. Entonces, con esta ruta marcada, aparece una de sus mayores aportaciones: Si existen el sí y el no, también debe existir el a lo mejor. Es decir, que si se pueden conseguir el negro y el blanco, pues también el gris, y así hasta la eternidad y en todos los ámbitos y en todas las actividades del ser humano.
Estos preceptos vienen muy bien a cuento en estos tiempos actuales en que en México se está diciendo adiós a un sistema y se le está dando la bienvenida a otro. Tiempos en los cuales un día vivido ya es un día menos por vivir, y eso vale para el individuo como para el grupo; para el ciudadanos como para la sociedad; para el pueblo como para el gobierno; para el débil como para el poderoso; para el yo, el tú, y el él, como para el nosotros, el ustedes y el ellos.
Así, se hace necesario reconocer que ningún mexicanos está a salvo de estas máximas, ya que por mínimo que sea ellas influyen en el día a día de toda existencia, aunque aquí como en todos los lugares del mundo, existen salvedades, y una de ellas ha sido la opacidad, el no querer reconocer muchas de estas situaciones, y muestras de esa característica existen al por mayor.
En lo individual, por ejemplo, existen esos seres humanos que se niegan a envejecer. O en un juego dialéctico, también se puede decir que más bien se aferran a una juventud que se aleja cada segundo de vida que transcurre. Y es que hay que reconocer que desde el momento mismo en que se nace, comienza el proceso de crecimiento y de envejecimiento del ser humano, así hasta que se envejece totalmente y, entonces, como salido de la nada, aparece de manera muy clara el camino que tiene a la muerte como puerto de llegada.
Y si eso es así en lo individual, también lo es en la sociedad, y también estas se niegan a morir, pero tampoco hacen mucho por retomar sus fueros, y se conforman con sobrevivir, y eso es lo que pareciera que está sucediendo en la mayoría de los países del mundo, incluyendo en ciertos sectores de la nación mexicana. Entonces, resulta muy difícil decir que se está bien o que se está mal, y aquí hace su aparición la parte de la fórmula que resulta fácil de reproducir, aunque muy difícil de creer: el más o menos.
Y aquí está inmersa la nación mexicana, ello a pesar de lo que se haga o se deje de hacer; de lo que se diga o se esconda; de lo que se presuma o no se quiera ver; de lo que se afirme o se niegue; de lo que se valore o se acuse. Y, con todo ello, no está de más decir que hoy en día México está en la etapa del más o menos. O lo que es lo mismo: Está mejor que ayer, pero peor que mañana.
POSTDATA UNO.- "Desean tener la libertad de quitarles la libertad a los demás".
Las anteriores palabras fueron escritas en 1981 por el filósofo cristiano José Porfirio Miranda, aparecidas en su libro "Comunismo en la Biblia", y hoy en día son la mejor descripción de quienes en estos tiempos actuales se autonombran "libertarios": Trump, Bolsonaro, Milei, Salinas Pliego, Lilly Téllez, Verástegui, Sarmiento, Xóchitl, Marko, Maru, y un largo pero, por fortuna, muy corto etcétera.
POSTDATA DOS.- La doctora en ciencia política, Denise Eugenia Dresser Guerra, gracias a sus conocimientos enciclopédicos, hace una semana diagnosticó que la doctora en ciencia y presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, padece "Soberanitis", hecho que no sorprende ya que si algo ha padecido esta eterna enemiga de la cuarta transformación es insensibilidad hacia todo lo que sucede en México, aunque en cada momento pretende mostrar lo contrario.
Y es que no hay que olvidar lo que escribió en el texto "Yo, ciudadana", incluido en el libro "En voz alta. Testimonios de medio siglo", publicado por el ISSSTE en 2006, último año de gobierno de Vicente Fox. Ahí, apuntó:
"Llegué a Princeton en septiembre de 1985... Y una semana después... veo la noticia: ´Ciudad de México destruida por un terremoto´. La ciudad en la cual nací, destruida. Acabada. Demolida. Muerta... El terremoto no me sacude. Discutiendo los textos de John Rawls no pienso en los escombros ni en los muertos... Mi madre me llama por teléfono para decir ´la ciudad huele a muerte´. Pero yo vivo".
Y sí, todo apunta a que la ciudadana Dresser vive... y muy bien... atacando.
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