OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Informe, disputas partidistas, relevos; comienza un mes políticamente intenso
01/09/2020

ESTE PRIMERO de septiembre inicia formalmente el proceso electoral del 2021 que sería, de alguna forma, la ratificación o revocación del mandato mayoritario para la coalición electoral Morena. Otro proceso es el referéndum respecto al presidente Andrés Manuel López Obrador, que de acuerdo a la reforma constitucional se hará en marzo de 2022. Pero también este primer día de septiembre AMLO presenta un segundo informe anual oficial de labores.

Comienza una etapa de intensa actividad y definiciones. Ya tuvimos un adelanto en lo político al realizarse la designación del presidente de la Mesa Directiva del Senado para el periodo 2020-2021, una posición que benefició a la sección verde de Morena, con Eduardo Ramírez Aguilar; en tanto que lo que sería la sección roja de Morena (por el Partido del Trabajo), se quedó con las ganas de encabezar la Cámara de Diputados, pese a que Gerardo Fernández Noroña logró llevarse a un grupo de diputados para engrosar la bancada del partido de Alberto Anaya.

Por el momento, quedó en suspenso la llegada del PRI con Dulce María Sauri a tan estratégica posición, lo que sucederá hasta el 5 de septiembre;  no alcanzó la mayoría calificada. Hasta el cierre de esta columna, Laura Rojas (PAN) se quedaría temporalmente para recibir el segundo informe de AMLO.

AMARRES, RUPTURAS, CAMBIOS

LAS JUGADAS políticas en la disputa por la Mesa Directiva del Congreso federal evidenciaron, entre muchas otras, dos circunstancias: que el PT presionará a Morena para obtener más posiciones en el 2021 ("convenció" a cuatro diputados –dos independientes, uno del PES y otro de Morena- para aumentar su bancada), y que el PRI ya tiene avanzado un pacto con el PRD para el futuro frente opositor ("convenció" a cuatro de diputados solaztequistas para mantenerse como tercera fuerza en el legislativo).

La intensidad de la batalla política durante este septiembre también estará marcada por la definición del reparto de posiciones en la dirigencia de Morena. Tras el retiro de Bertha Luján como aspirante a la presidencia del movimiento fundado por AMLO, son por lo menos cuatro los morenistas que confirmaron su decisión de someterse a la encuesta del INE: Mario Delgado, con una intensa larga campaña de por lo menos un año; Alejandro Rojas, Yeidckol Polevnski y Gibrán Ramírez Reyes (quien sólo pidió licencia temporal a su cargo público). También se deberá definir la Secretaría General de la coalición en el gobierno; aunque se le asigna poco peso entre las corrientes, ya se vio que resulta clave si quien tiene la presidencia del CEN renuncia o pide licencia, como ocurrió con el relevo de López Obrador por Polevnski.

Mientras, Luján Uranga –de quien se afirma es muy cercana a AMLO y se le identifica con el bloque de "los radicales" o "duros"-, continuará en la presidencia del Consejo Político, hasta que existan las condiciones y la convocatoria para la elección de nuevos consejeros nacionales. Tiene la posibilidad de la reelección en ese cargo.

En el coctel político que nos ofrece septiembre hay que anotar los cambios en el gabinete. La renuncia a Víctor Manuel Toledo, titular de la Semarnat, posición en la que ya resultaba insostenible por sus contantes roces sobre todo con Alfonso Romo, jefe del gabinete de AMLO. La versión de que en su lugar llegaría María Luisa Albores, titular de la Secretaría del Bienestar, se complementó con el adelanto del ascenso a secretario del tabasqueño Javier May Rodríguez.

UN INE ENTRE DOS FUEGOS

MUCHAS interrogantes e inquietudes quedan para el futuro de Morena, lo mismo que en la inusual encuesta que organizará un Instituto Nacional Electoral que "ni pidió, ni quiere", pero la hará, para seleccionar a quienes ocupen la Presidencia y la Secretaría General de la coalición en el poder. Es quizá la primera vez en el mundo que no se necesita comprobar ser militante de un partido para votar por la dirigencia. ¿Gana la democracia? No lo sabemos.

Por ahora Lorenzo Córdova, presidente del INE, reconoce que la resolución del TEPJF los ha colocado en un grave riesgo: en el centro de la disputa entre grupos partidistas cuya dirigencia actual, por si algo faltara, no firmó ningún acuerdo para la realización del sondeo y la actual presidente del Consejo Político Nacional, Bertha Luján, formalizó su retiro de la contienda en rechazo –dijo- a la intromisión de los tribunales. Hay, claro, otras razones.

Dijo Córdova Vianello: "el INE nunca fue consultado respecto a si contaba con las capacidades técnicas, materiales o con la disponibilidad de tiempo para asumir esta responsabilidad. Y ahora se nos impone el organizar en un tiempo muy acotado un proceso de renovación de dirigencia partidista inédito y mediante un procedimiento que es desconocido, vista en la experiencia técnica del Instituto". Pero lo tiene que hacer. Antes organizó la elección de consejeros nacionales del PRD (2014), que no fue una encuesta sino una votación con urnas.

En el caso actual de Morena, reconoció Córdova Vianello, "no hay pues un fundamento legal para ello y el procedimiento cuyos lineamientos y cronograma estamos hoy definiendo, no se basa en lo que Morena estableció en sus estatutos". Se sustenta en una sentencia del TEPJF que el INE tiene que cumplir.

Una votación en urnas es diferente a una votación aplicada por empresas encuestadoras; una encuesta no es una votación. Será interesante observar la innovación técnica en un proceso político. Lo que dijo el presidente del INE confirma lo señalado en esta columna: el árbitro electoral, ya de por sí muy vapuleado por los partidos y los ciudadanos, fue colocado en una cancha de riesgo...casi al inicio de la gran elección del 2021. (vmsamano@hotmail.com)




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