OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Mayor ajuste al cinturón financiero; gobiernos tendrán que hacer milagros
26/08/2020

LOS GOBIERNOS estatales deberán aplicar un nuevo modelo en el manejo de sus finanzas. En la reciente reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que no habrá más dinero para transferir a las entidades. Austeridad, más austeridad y cero corrupción, fue lo que recomendó a quienes piden un "nuevo pacto fiscal". Dijo AMLO que sí a la revisión de ese acuerdo, pero advirtió que sólo sería para un reparto de lo existente. No hay más...y quizá habrá menos.

Claridoso, a veces hasta la incomodidad de algunos, el Jefe del Ejecutivo federal expuso: "No podemos darles más porque el gobierno federal tiene que enfrentar la crisis. ¿Qué les recomendé?: que se haga un esfuerzo para no permitir la corrupción y poder liberar fondos, hacer un esfuerzo para acabar con los privilegios de los altos funcionarios públicos, austeridad republicana, y también que se restructuren en sus deudas..."

Reconoció que varias de las nuevas administraciones "encontraron quebrados los gobiernos estatales" y con deudas tales que prácticamente todos los recursos se van en el pago de intereses. Como lo comentamos en este espacio durante la llamada crisis de las haciendas estatales, hay algunas entidades que deben mucho más de lo que reciben en participaciones federales.

Vienen tiempos de sequía financiera, Se requerirá mucha imaginación para cumplir con la demanda de servicios de una población creciente y con enormes rezagos, pero al mismo tiempo contar con un plan de recuperación y desarrollo. Lo que se agrava con la emergencia sanitaria a la que ya sigue una emergencia económica.

MUCHO, MAL MANEJADO

PARECERÍA que el "pacto fiscal" es un asunto exclusivo de "arreglos políticos" y presiones partidistas, algo que nada tiene que ver con el quehacer de todos los días de la población. Pero es un hecho que un mal manejo de los recursos públicos repercute en la calidad (y la posibilidad) de vida de la gente.

Aunque viene de muy lejos, un acuerdo político creó en 1980 el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal que derivó en el establecimiento de una gran bolsa de recursos integrada con impuestos y derechos "participables" que serían cobrados por la autoridad central –el gobierno federal-, y luego transferida a estados y municipios. Antes los cobraban (y mal) los estados.

En teoría, refiere un estudio de la Cámara de Diputados, este sistema obedecía a un concepto solidario: lo recabado en todo el país se repartiría conforme a criterios de desarrollo nacional. En un inicio, en los ochenta, a Tabasco le fue muy bien, porque en la suma de recursos generados se incluyó el petróleo. Entonces esta entidad llegó a ser la primera en volúmenes de extracción de crudo. Se cuenta que –otra vez en el papel- a los tabasqueños les correspondió durante unos 25 años una aportación federal per cápita más alta que a otros estados. Esto es que en más de dos décadas Tabasco pudo haber rebasado en su desarrollo a todo el país. No sucedió.

Pasada esa oportunidad, en el 2008 se comenzó a aplicar una reforma impulsada por Felipe Calderón en la que se cambiaron los criterios y en lugar de repartir los excedentes obtenidos por la venta de crudo a los estados con mayor aportación de petróleo se tomó en cuenta el número de habitantes de cada estado: el más beneficiado fue el Estado de México y Tabasco fue sacrificado.

EXTREMOS: NORTE CONTRA SUR

DE TODAS maneras, como lo denunció la oposición encabezada por López Obrador en la última década del siglo pasado (1988-1998), esta enorme afluencia de recursos no se reflejó en una mejor calidad de vida para la mayoría. "Tabasco petrolero, pueblo sin dinero", fue una de sus consignas.

Podría pensarse entonces que con la llegada de AMLO a la Presidencia Tabasco se beneficiaría del retorno a la vieja fórmula: más petróleo, más dinero. Pero como el actual presidente conoció los efectos corruptores de la derrama de recursos prefirió otro mecanismo que molestó a los gobernadores del Centro-Norte del país –casi todos surgidos de partidos opositores-, y formaron dos alianzas: Centro-Bajío-Occidente y Noreste-Pacífico, que incluye a los estados de Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Tamaulipas.

Encabezados por Jaime Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León, se inconformaron porque López Obrador decidió que la mayor parte de los recursos administrados por la Federación se destinaran a programas sociales y grandes proyectos de infraestructura que –según su plan-, servirían para terminar con el rezago del sur-sureste: la Refinería de Dos Bicas, el Tren Maya y el Corredor Transístimico. Los dos bloques de gobernadores (PRI, PAN, PRD, MC) pidieron que se dejara de "desperdiciar" recursos en megaproyectos y...que el dinero se los entregaran a ellos. Como en los viejos tiempos.

Como usted sabe, por los menos en las últimas dos décadas, ocurrió –por decir lo menos- un desastre en las haciendas estatales. De 2013 a 2019, en Campeche la deuda creció 174%; en Oaxaca, 149% y en Morelos, 118%. Algunos municipios, como el de Acapulco, se declararon en suspensión de pagos a su personal en el momento más grave de falta de fondos (2016). En este sexenio no habrá "rescates".

AL MARGEN

SE ANUNCIÓ la aplicación en Tabasco de la Iniciativa Hearts en coordinación con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). La atención y prevención de enfermedades crónico degenerativas imponen como prioridad. Son resultado de un modo de vida que debe cambiar de raíz. (vmsamano@hotmail.com)




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