OPINIÓN

SELVA TABASQUEÑA

Nunca más a ese túnel...
24/06/2020

El tema del borrón y cuenta nueva y la tarifa 1F que se oficializó para Tabasco hace ya más de un año, es por los cuatro costados un movimiento con gran carga de éxito ejecutivo, aunque también se debe decir que su implementación, socialización y sostenimiento no ha tenido los éxitos populares esperados, pero valdría bien la pena contextualizar.

Se dice que es un triunfo, por que administraciones locales y federales pasaron, dejaron crecer el problema, simularon intentonas, pronunciamientos en tribunas legislativas y hasta amagues bravucones, pero siempre aducían que el tema estaba en análisis técnico, que la CFE no tenía competencia para determinar, que la Secretaria de Hacienda estaba haciendo cálculos, movimientos y amortizaciones, y una larga lista de tecnicismos, pretextos y dilaciones. Nunca se logró conjugar la voluntad política con la social, así de claro.

Es bien sabido que el tema de los altos costos de la energía eléctrica en los hogares y comercios tabasqueños, fue una bandera que cayó como "anillo al dedo" a la resistencia opositora que en aquellos años denunciaba piso parejo, reglas claras, alejamiento del poder político de la conducción-inducción de elecciones para perpetuarse en el poder, haciendo uso de los fraudes electorales. La lucha fue cruenta y muy muy costosa.

La aplanadora electoral también se daba en los tiempos del PRI y ni aun teniendo gobernador y presidente de la república del mismo partido se lograba planchar el asunto, e incluso cuando el PRI cayó en desgracia electoral, los gobernadores que presumían picaporte con los gobiernos federales de otra extracción partidista, tampoco pudieron amarrar la tarifa preferencial, si acaso lograron acuerdos muy confusos que lo único que lograron fue cargarle deuda al presupuesto público estatal, eso por el gran problema de no "ler" las letras chiquitas.

Esta administración en mancuerna efectiva hizo realidad una tarifa acorde con las condiciones climatológicas y de demanda del edén, se terminó pues con la larga cantaleta y palabrerías, un triunfo de la larga lucha social de la entidad.

Sin embargo, con ese éxito no se lograron apagar todos los "demonios" que el tema incubó, primero debe decirse que al ser un tema sensible, los que antes no se subieron en serio al asunto, ahora lo han hecho en demerito de lo conseguido -una lógica visión electoral como la de antaño- y hasta alzan la voz pidiendo una tarifa más justa, un postura extraviada dejando de lado que lo conseguido pone como nunca a Tabasco en mayor beneficio jurídico y político, en segundo plano esta lo mas preocupante, la "costumbre" malsana de muchos al no pago, porque cierto es que miles de hogares optaban a la alimentación de los suyos antes que cumplir con los altos pagos y dejar a en la orfandad a su familia, pero también muchos vivales que con el recurso ahorrado por el no pago de recibos, incrementaron menajes, adquirieron autos o se dieron buena vida en clara acción oportunista, y, como tercer elemento debemos decir que a la crisis económica que la entidad ha vivido en los últimos años, se le ha venido a sumar el confinamiento (lo que demanda más uso de energía) y la perdida de empleos o ingresos que aún sigue provocando la pandemia de la COVID-19, lo que hará que muchos que ya se regularizaron, y que aún no le habían agarrado el ritmo a eso de pagar puntual mes con mes, vuelvan a caer en morosidad.

Lo que toca ahora es generar una agenda y mecanismos que permitan cuidar la tarifa y el acuerdo obtenido, gobierno, oposición y sociedad deben caminar en el mismo tenor para que en el tema del consumo de energía eléctrica cada quien cumpla con su parte, con su responsabilidad y aprovechando el gran beneficio de la condonación millonaria de deudas y nunca olvidando que hubo también muchos tabasqueños que siempre cumplieron y que hasta en algo absorbieron la carga de los morosos. Por justicia social e institucional, urge la proclama unificada de que nunca más se deberá fomentar el impago, ni tampoco nunca mas se deberá cobrar arbitrariamente y menos a unos cuantos, nunca más a ese túnel obscuro.

Zarpazo. El golpe a las empresas "factureras" puede ser uno de los mejores logros en la lucha contra la corrupción. Serán requeridos varios que al amparo de la trampa presumen su vida opulenta; ya se verá si con las reglas claras, logran seguir manteniendo su tren de vida, sus viajes, sus placeres...




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