Poder Político
06/04/2026
Vergüenzas
Unas encuestas ni la popularidad pueden ser absolutas para determinar quién sí o no posee los argumentos de competencia en unas elecciones entre candidaturas para acceder a un cargo de poder ejecutivo o legislativo, dado por el voto mayoritario de la participación ciudadana. Eclipsados por el pragmatismo y las conveniencias, en dónde quedaron las ideologías, principios de doctrina, programa de gobierno, las formativas escuela de cuadros profesionales en el ejercicio de la política; estos perfiles con sus excepciones ya son extintos junto con las convicciones de genuina puja por la justicia social.
No hay una exclusividad en para una nación incluso exótica con esta problemática de degradación en la correlación de una clase política cogobernantes que ni lo uno ni lo otro tiene en la vida pública, aunque centrados en el caso mexicano la realidad de una carencia en el entramado de la «Democracia Representativa» preocupa que no hayan perfiles necesarios en las sensatas decisiones de estado.
Se extraña la estatura un Jesús Reyes Heroles que como Secretario de Gobernación en 1977 coordinó la reforma electoral constitución y a las leyes que pluralizó la competencia a más jugadores para el acceso del poder; hasta entonces limitada al PRI con sus desprendimientos del PPS y el PARM, sus satélites; además de Acción Nacional como única oposición, aunque marginal.
Esta reforma de 1977 representó el punto de inflexión que en el discurrir del tiempo condujo en 1990 a la creación de una instancia a cargo de la función pública de organizar la renovación de la gobernanza por voluntad popular, que desde 1996 adquirió autonomía, el IFE que luego en 2014 transitó al INE, con la atribución de reglamentar los organismos locales, hasta entonces botines políticos de cuotas y cuates.
De formación profesional ingeniero civil e inventor de la traidillos que a la fecha se emplea den la obra pública, Heberto Castillo Martínez como político fue un sobresaliente cuadro con liderazgo que comprendió la el rol esencial de promover el bien común, sin olvidar su liderazgo en el Partido Mexicano Socialista, quien por sus convicciones ideológicas de lucha social fue prisionero en Lecumberri, este sitio actualmente sede del Archivo General de la Nación.
Castillo Martínez en un acto de nobleza declinó su candidatura presidencial para sumarse a Cuauhtémoc Cárdenas en la elección de 1988 marcada por la «Caída del Sistema», y luego impulsó la fusión y el registro en la creación en 1989 del Partido de la Revolución Democrática, cuando era previsible que la Comisión Nacional Electoral no lo reconocería.
Uno de ideología de derecha, caso Jesús Reyes Heroles, y Heberto Catillo, afín a la verdadera izquierda progresista, no son los únicos referentes contemporáneos en donde sobresale también Carlos Catillo Peraza, por Acción Nacional. En el ancestral pasado se reconoce a Enrique González Pedrero contribuyó a configurar los fundamentos aún vigentes del PRI; los liberales Valentín Gómez Farías y Melchor Ocampo.
Dicho sea de paso en la coyuntura de su XVII Asamblea Nacional del PRI, en septiembre de 1996, la delegación tabasqueña liderada por Raúl Ojeda Zubieta y detrás Roberto Madrazo le cerraron el paso a los tecnócratas al instaurar en los estatutos los requisitos de militancia, trabajo de cuadro y además haber ocupado un cargo popular para aspirar a la candidatura presidencial o gubernatura
Acción Nacional de origen en sus estatutos tuvo la figura de los miembros adherentes que debieron pasar por riguroso proceso en su escuela de cuadros para luego mediante escrupulosas evaluaciones poder acreditarse como militantes y aspirar a cargos directivos, así como a competir en candidaturas para el acceso al poder.
Sin que haya lugar a una discriminación ni la «violencia política», en la actualidad bajo el paraguas del descrédito y pragmatismo que patea ideologías se transitó al populismo para recurrir a personajes con arrastre popular como el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco y el artista Sergio Mayer, este que en la deliberación por la reforma al poder judicial e un live por redes sociales presumió la taquiza en un receso en la sesión para reformar al «Poder Legislativo», a ese nivel su ignorancia que optó por pedir licencia para participar en un reallity show; sin oficio ni beneficio a la fecha no se le conoce una iniciativa propia presentada, incluso cuando presidió la Comisión de Cultura
Un caso aparte representa la anecdótica candidatura a la Delegación Iztapalapa del Distrito Federal por el PT de Rafael Acosta Ángeles, «Juanito», que en sus evidentes limitaciones fue obligado a jurar que de ganar ese 2009 en lo inmediato declinaría para ceder el paso a Clara Brugada, la actual Jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Gerardo Fernández Noroña y Félix Salgado Macedonio no requieren mayor detalle cuando por su comportamiento develan lo «impresentables» e incongruentes.
Por supuesto que en ala actualidad hay quienes pueden preciarse de ser políticos, pero su liderazgo lo tienen encausados a intereses facciosos y fácticos; son literal unos mercaderes al cobijo de una investidura republicana, un cargo popular dado por el veto ciudadano.
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