OPINIÓN

Servicios de salud, elecciones y compromisos
14/06/2018

Que los hospitales del sector público pasan por carencias y dificultades, se sabe desde hace tiempo. Sin embargo, es lamentable que personas como Manuel Andrade Díaz hayan decidido tomar la bandera de la salud con fines meramente electorales.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) ha respondido de manera adecuada al aceptar hacer las revisiones de inmediato, sin pronunciarse al respecto, hasta que se encuentre listo el informe, que está previsto para el mes de agosto. Los testimonios y la documentación serán fundamentales para conocer el estado real del sector salud.

Sería irresponsable achacar los problemas en la atención a los médicos, cuando desde hace varios años se sabe que el fondo es un problema de recursos, y probablemente, de administración. Un problema que afecta directamente a los bolsillos  de las familias tabasqueñas, y complejo en cuanto que la demanda de servicios aumenta cada vez, mientras los recursos de los que se disponen van disminuyendo. Tampoco hay que olvidar que desde el inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto se inició un proceso para volver a centralizar los recursos.

Los problemas con los servicios de salud pública afectan a todo el país. En cualquier estado del país se encuentran signos del agotamiento del  Sistema Nacional de Salud, conformado por el IMSS, el ISSSTE, Pemex, las diversas secretarías de salud y los servicios para las Fuerzas Armadas. Esto ha derivado en el crecimiento del sector privado que, a pesar de todo, no siempre cumple con los estándares de calidad o cuenta con el equipo que sí está al servicio de la población más vulnerable.

Al sector salud se destina el 5.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, cuando los países que son potencia le dedican al menos el 9 por ciento de los recursos. De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), entre 2012 y 2016 el gasto en salud se redujo en 2 por ciento en términos reales, mientras que la inversión per cápita disminuyó en 5.5 por ciento.

Mientras tanto, la población aumenta y el país debe asumir los costos cada vez mayores de las epidemias que representan la diabetes, la hipertensión y la obesidad, con todas las complicaciones médicas y para el cuidado de los pacientes que acarrean. Tan sólo la diabetes representa una carga presupuestal de más de 3 mil 800 millones de pesos al año. Y el monto se incrementa.

En Tabasco, quienes hayan tenido la necesidad de internar a un familiar en el Hospital de la Mujer, el Hospital del Niño, el Hospital Juan Graham o el Rovirosa, saben que el servicio no es de cinco estrellas, pero los profesionales que ahí se desempeñan hacen todo lo posible por realizar su labor de la mejor manera, a pesar de las limitaciones.

Hace falta equipo médico especializado para diversos diagnósticos, los años pasan y sigue sin haber recursos para renovarlo, porque su costo asciende a decenas de millones de pesos. En un escenario en el que las participaciones federales se han reducido, es complicado pensar que sea posible cambiar esta situación en el corto plazo.

Por desgracia, el tema será usado, malintencionadamente, con fines políticos en estas elecciones. En términos reales, mientras la relación con la federación no cambie y se le sigan negando recursos al estado, las crisis hospitalarias sólo pueden administrarse o irse posponiendo.

Y aunque los agoreros de la catástrofe pretenden hacer creer que la situación actual es como la que dejó el ex gobernador Andrés Granier Melo, lo cierto es que diariamente ingresan pacientes a los hospitales y todos los días, también, muchos son dados de alta con la certeza de que les han salvado la vida. Hay que mejorar, sin duda, pero con acciones serias, no con escándalos.

PRIMERA PARADA

La denuncia presentada por el senador Ernesto Cordero contra el candidato del PAN y la coalición PRD-MC, Ricardo Anaya, no deja de tener un tufo de presión inadmisible en tiempos electorales. La respuesta inmediata de la SEIDO –subprocuraduría de la PGR que investiga la delincuencia organizada-, estableció la percepción de que un candidato presidencial es víctima de una acción concertada para eliminarlo de la contienda. Mala señal para la democracia, independientemente de las simpatías partidistas.

SEGUNDA PARADA

La Confederación Patronal de la República Mexicana no se quiso quedar con las dudas y mandó a realizar su propia "mega encuesta" para saber cómo van realmente los aspirantes presidenciales. Sus resultados no son muy diferentes de lo que han arrojado el promedio de estos estudios: Andrés Manuel López Obrador obtuvo el 41.7 por ciento de las preferencias, Ricardo Anaya Cortés el 21 por ciento, José Antonio Meade el 13.6 y Jaime Rodríguez Calderón sólo el 2.3 por ciento. Claro, falta llegar a las urnas.

PARADA ESPECIAL

Aclaró el Instituto Electoral por voz de Juan Correa que el programa de resultados preliminares (Prepet) se ajustará a los más altos niveles de calidad y profesionalismo. Las autoridades están empeñadas en dar la mayor certidumbre a los comicios. Bien.





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