OPINIÓN

Súbditos y Colonizados
29/06/2026

Haruki Murakami

El exitoso escritor Haruki Murakami, en esa especie de autobiografía profesional que es su libro "De qué hablo cuando hablo de escribir", hace una confesión que resulta por demás interesante cuando reconoce que en Japón, su patria, se siente cosmopolita, pero que en el extranjero, en cualquier otro país, se siente japonés.

          Esta especie de contradicción viene muy bien traerla a colación hoy en día cuando México sigue padeciendo los embates de Donald Trump, y sabiendo que en el país gobernado por ese empresario existe una amplia comunidad de mexicanos que se fue para allá en búsqueda de las oportunidades laborales y de desarrollo que en su tierra no encontraron.

          Esta comunidad, hay que reconocerlo, no es homogénea ni uniforme, así como tampoco lo han sido los objetivos que sus integrantes buscan por aquellos lugares. Unos rayan en la mera sobrevivencia, propia y de sus seres queridos -tanto de los que los acompañan como de los que se quedan-, y aquí es donde por cierto radica la importancia de las remesas.

          Otros se circunscriben en el éxito -ya logrado o apenas buscado-, como serían los casos de los científicos y profesionistas que migran a ese país ya con empleo fijo, y que en su momento hasta propició que Iván Restrepo, investigador de origen colombiano radicado en México, a pregunta expresa sobre la fuga de cerebros de aquí para Estados Unidos, respondió que desconocía si se exportaban tacos o quesadillas de sesos.

          Otro caso es el de los músicos, en específico de los rockeros, explicado muy bien por Federico Arana, en su autobiografía profesional titulada "Archipiélago Naftalina", donde comparte que por su profesión allá por los años sesenta del siglo pasado, él y su grupo se fueron a Estados Unidos en búsqueda del éxito.

          Escribe: "Sacamos sendos pasaportes – es decir, cada uno el suyo- y nos largamos a triunfar en Estados Unidos, en la madre patria, porque hace mucho que España pasó a ser la abuela".

          Aunque Federico Arana y su grupo no triunfaron en ese país y además fueron "amablemente" deportados hacía acá –política que con Donald Trump dejó de ser amable y se intensificó-, él y los suyos siguieron su camino en la música de rock en tierras nacionales, música exitosa que orilló a Carlos Monsiváis a declarar en 1971 -con el concierto de Avándaro como base de su aseveración-, que ya existía la primera generación de estadounidenses nacidos en México.

          Federico Arana califica a Estados Unidos como la nueva "madre patria" de los mexicanos, por lo que vale preguntar si Donald Trump también lo cree y por ello actúa hacia México como si fuese una progenitora con el derecho a reprender a sus hijos por maldosos. O simplemente porque se cree "la mamá de los pollitos".

          Pero más allá de lo que Donald Trump se crea, lo relevante es que muchos mexicanos de aquí y de allá, en verdad están convencidos de que su salvador es el presidente de Estados Unidos y le piden a gritos que intervenga en nuestro país para, con ello, ellos recuperar el control político y retomar lo que durante muchos años hicieron: aprovecharse de su situación de privilegio. Y para convencerlo a él y a su gobierno, acuden a las instancias políticas y medios de comunicación de allá para denostar a México, su país de origen. Y lo hacen hablando inglés, no faltaba más. Cual colonizados que están.

          Además, como también en México las abuelas ejercen una especie de protectorado hacia los nietos, esos mexicanos tienen a España como la "opción B" o "plan B", ya que en términos de Federico Arana, ese país "pasó a ser la abuela".

          Entonces, siguiendo a Haruki Murakami, vale afirmar que esos mexicanos tienen la certeza de que son cosmopolitas tanto allá –en donde sea que en el mundo se ubique ese allá- como aquí, y entonces traen a Cayetana Álvarez de Toledo, más que integrante de la nobleza española –que sí lo es-, representa a lo más rancio de la derecha española, y a Isabel Díaz Ayuso, que sin ser de la nobleza española es la viva imagen de lo más obtuso y oscuro de la derecha española. Y se inclinan ante ellas, cual súbditos que son o que quisieran ser.

          Y también siguiendo a Haruki Murakami, es oportuno cuestionar si estos mexicanos en alguna ocasión se sienten, consideran o se saben mexicanos.

          POSTDATA UNO.- "Primera norteamericana nacida en México", con estas palabras el político priista Fernando Solana se refería a la politóloga Denise Dresser.

          POSTDATA DOS.- "Esa analista de origen norteamericana", con estas palabras el foxista Adolfo Aguilar Zinzer se refería a la politóloga Denise Dresser.

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