Aciertos futboleros
16/06/2026
Animales
Pensemos que ya no utilizamos expresiones que atentan en contra de los animales y a vuelo de pájaro digamos que el hombre no es el lobo del hombre, no se comporta como bestia, ave de rapiña o zopilote, y no explota a la gallina de los huevos de oro. En política no hay chapulines, mapaches, ratones locos, grillos, camaleones, arañas trepadoras, borregos o dinosaurios. No se aplaude como foca a quien intenta dar gato por liebre, no existen los animales políticos, nunca el león será rey, ni gobernará un gorila. No se tragan sapos.
No se buscan tres pies al gato, ni se sabe de gente víbora, guacamaya, cotorra o perico parlanchín. No se anda como perro rabioso, gallina culeca, gallo de pelea. Nadie se cree una fiera, ni muy pantera, chinche, pavorreal, divina garza o mamá de los pollitos. No existen pleitos entre perros y gatos. Nadie es culebra, cucaracha, chachalaca o gallina. Ninguna mona se viste de seda. No se matan dos pájaros de un tiro y no se da el abrazo del oso. No se dice a otro perro con ese hueso, ni que el miedo no anda en burro u oblígame perro. No hay lagartijos o inocentes palomitas. Nadie ríe como hiena, ni azotó como res. No se encuentran sanguijuelas que sangran, ni mosquitas muertas. La curiosidad no mata al gato. Nadie ve si ya parió la puerca. No hay aves de mal agüero, gato encerrado, palomas mensajeras, perros falderos, jóvenes pichones o viejos lobos de mar. El perro no es el mejor amigo del hombre, ni el burro toca la flauta, y la paloma de la paz brilla por su ausencia. A nadie se le duerme el gallo, ni se le van las cabras al monte o es un oso perezoso. Ningún grupo es nido de víboras. Nadie busca dejar tigre sin cabeza o sacar al buey de la barranca. No se dice hija o hijo de perra. Y nadie es la misma gata sólo que revolcada.
No existen los cerdos capitalistas, los coyotes financieros, los tiburones o los pulpos en los negocios. El perro no baila con dinero, no es cierto que ser cabeza de ratón es mejor que ser cola de león, y el león no creé que todos son de su condición. No hay lobos con piel de oveja.
No hay persona burra o que no rebuzna porque Dios es grande. No se castiga con orejas de burro. El perico no es verde donde quiera, ni el hijo de tigre es pintito y si crías cuervos no te sacarán los ojos. Nadie tiene memoria de elefante, ni es tlaconete o caracol panteonero. A nadie le dicen que por ser buey hasta la coyunta lame. Nadie tiene astucia de zorro.
No hay pájaros en el alambre, tecolotes, sabuesos, ratas, chivos expiatorios, halcones. Nadie se hace ojo de hormiga o pato, ni esconde la cabeza como avestruz, ni agarra al toro por los cuernos, ni se pone almeja o trucha, ni se defiende como gato boca arriba, ni tiene un ojo al gato y otro al garabato. A nadie venadean, echan a los lobos, ni se le duerme el gallo o le hacen manita de puerco.
No se ven tórtolos, no se echan los canes, ni se acosa como buitre o perro. No hay lagartonas, zorras, yeguas desbocadas, changuitas, ovejas descarriadas, vampiresas, viudas negras. Ninguna parte del cuerpo huele a pescado y no se le llama caballo a las toallas femeninas. Nadie mata al oso a puñaladas, ni hace el oso o anda como perra en brama. Nadie le pone los cuernos. Las pulgas no brincan en los petates y nadie muere como el caguamo, va a parir como coneja o le pelan el camarón. Nadie se pone de a perrito y gallina vieja no hace buen caldo.
Nadie come como pajarito o marrano. No se juega a la víbora de la mar, burro castigado, gallinita ciega, a ponerle la cola al burro, ni serpientes y escaleras, ni al gato y al ratón. Nadie tiene cara de caballo, ojos de sapo, nariz aguileña, patas de gallo, ojos de pescado, cuello de jirafa, dientes de conejo, mandíbula de tiburón, joroba de camello, orejas de elefante, melena de león o cabeza de chorlito.
Nadie tiene vista de águila, agilidad felina, olfato de perro, ni es rápido como liebre o lento como tortuga, ni se cansa como ganso, ni brinca como chapulín o salta como rana. Los grandotes no son orangutanes, ni los fornidos toros, ni los chaparros pulguitas, ni los gordos ballenas o vacas. Los hombres mosca no existen, ni los hombres lobo, y los brazos y pantorrillas no tienen conejos. No hay gente cochina, ni hace cochinadas, ni ruge como león, ni apesta a marrano, ni a perro mojado o a zorrillo. Nadie parece puerco o vaca lechera.
No hay dolores de caballo, gripe porcina, tos de perro, los mosquitos no pican, y nadie parece araña fumigada. La rabia no acaba con la muerte del perro, nadie tiene más vidas que un gato, ni la curiosidad mata a gato alguno.
Nadie trabaja como burro, mula, gata o gato. No hay rebaño, ni siervos. No existen ratas de biblioteca, ratones de laboratorio o conejillos de indias. La música no tranquiliza a las fieras, nadie baila como potranca, ni canta como ruiseñor, gorrión, jilguero o cenzontle, ni se dice eso de si otro gallo cantara. No se escuchan las voces del zorzal criollo, ni del grillito cantor. Nadie es rata de dos patas.
Ya no existen los ratones verdes. Y el pato mundialista y la perrita de Trump son aciertos futboleros.
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