OPINIÓN

Con la misma piedra
06/06/2026

La derecha mexicana

La derecha mexicana está dejando pasar la oportunidad histórica de darle un descanso a su incontinencia verbal y optar por el camino de la prudencia discursiva. Y esta situación la presenciamos cuando la leemos y escuchamos decir frases o ideas que parecen dictadas por una agencia de publicidad.

          Y es que como en 2006 les resultó más o menos efectiva esa frase de "un peligro para México", no han dejado de creer que los eslogan siempre les darán buenas cuentas, aunque no se han dado cuenta que en dos décadas eso no ha sido así, sobre todo en los dos más recientes procesos electorales por la presidencia del país. Tan no se han dado cuenta que siguen con la cantaleta de dictados como "narcogobierno", "narcoEstado", "narcopresidenta", "narco todo lo que huela a cuarta transformación", aunque en la realidad son consignas que no han permeado en la mayoría de la población.

          Tan tienen metido en su inconsciente discursivo el concepto "narco", que hasta cuando hablan de ellos mismos sale a flote y los inmiscuye en el tema que quieren hacer parecer que domina a la actividad gubernamental morenista. Y ejemplos hay muchos, pero los más significativos son los de la gobernadora en funciones de Chihuahua, Maru Campos, y de la ex candidata presidencial de la Coalición Fuerza y Corazón por México, Xóchitl Gálvez.

          Maru Campos -en evento organizado por el PAN y ante los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón-, dijo que antes hubo gobernantes que se aliaron al narcotráfico pero que el Estado controlaba todo. Y lo manifestó con un gesto de satisfacción como si hubiese dicho algo que cambiaría el rumbo de la historia, lo que hace pensar en que no supo lo que decía. O a lo mejor sí lo sabía y por ello lo expresó.

          Xóchitl Gálvez ha comentado que Ramón Martín Huerta -guanajuatense que en el gobierno de Vicente Fox fue subsecretario de gobernación y secretario de seguridad pública-, le dijo que gobernadores le hablaban para pedirle que liberara a narcotraficantes. Y lo declaró con la sonrisa que la caracteriza cuando cree que está diciendo algo trascendental para la vida de la república y que sus palabras la muestran diferente a la mayoría de la clase política, dejando entrever que ella nunca le llamó con tal propósito.

          No soy abogado por lo que no tengo la certeza jurídica que las palabras de Maru Campos y de Xóchitl Gálvez puedan constituir un motivo legal suficiente para ser citadas por las autoridades competentes para declarar en calidad de testigas en un asunto de "narcogobierno" o de "narcoEstado". Y si con base en la ley esto no se pudiese realizar, estaría bien que ellas mismas se armaran de valor –dicen que no se doblan-, y que ampliaran sus dichos.

          Maru Campos y Xóchitl Gálvez son dos personajes políticos de la derecha nacional que cumplen con esa característica que la pintan de cuerpo entero: las dos padecen incontinencia verbal. La segunda ya llevó al despeñadero a las fuerzas políticas, empresariales, intelectuales y periodísticas de derecha que la apoyaron en su camino hacia la presidencia de México. La primera está en proceso de repetir la fórmula. Pero en honor a la verdad, ellas no son las culpables. Quienes sí son los responsables de que esto vaya a suceder son las mismas fuerzas políticas, empresariales, intelectuales y periodísticas de derecha que en búsqueda de un ente político que los conduzca hacia el sendero del triunfo, se arrimaron a ellas con la esperanza de que fuesen las indicadas. Xóchitl Gálvez no lo fue en 2024, y con certeza Maru Campos no lo será en 2030.

          Y es que, hay que decirlo, la oposición en su conjunto y la derecha en especial, no han aprendido a leer la historia y mucho menos el presente. En el primer aspecto resulta conveniente apuntar que aunque los de la derecha se autonombran demócratas desconocen que en la lejana Grecia -cuna de la democracia-, Polibio recomendó a Demetrio i Seleúcida que no volviera a pedirle al Senado que le permitiera asumir el reinado de Siria que, según él, le correspondía por la muerte de su padre, y lo hizo con la siguiente recomendación: "No tropezar dos veces con la misma piedra". Y en la vieja Roma se acuñó el refrán: "Tropezar dos veces con la misma piedra".

          Y de aquellas lejanas Grecia y Roma a los tiempos actuales, dicha expresión no ha perdido exactitud ni relevancia, por lo que hoy en día sigue vigente como hace siglos, o como también se decía en Grecia: "El hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra", y lo hace de manera individual o colectiva, como ha sido el caso de la derecha en México.

         En México se considera "cabezón" al terco, testarudo, tozudo y obstinado, y como los tiempos recientes así lo muestran, todo parece indicar que la derecha no cambiará por más piedras con las que se tropiece, es decir, metafóricamente es una "cabezona". Pero la derecha desconoce que en la vieja Roma se decía: "Quien en una piedra dos veces tropieza, merece que se quiebre la cabeza".

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