OPINIÓN

Un fantasma recorre América
07/07/2026

Estados Unidos

El 21 de febrero de 1848 salió a la luz pública el "Manifiesto del Partido Comunista", redactado por Carlos Marx y Federico Engels, texto que tiene uno de los inicios más conocidos y reconocidos de la historia.

          "Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo", anotaron los autores en la primera línea de su preámbulo, y como se ha comprobado a últimas fechas, el recorrido de este fantasma se ha extendido más allá de las fronteras de lo que durante muchos años se consideró "el viejo mundo", tanto lo ha hecho que el pasado sábado 4 de julio en la celebración por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, hizo acto de presencia en el discurso de Donald Trump, quien se refirió al comunismo como el gran enemigo de ese país.

          El presidente de Estados Unidos expresó que en ese país se está viviendo el "resurgimiento de la amenaza comunista", y lanzó una arenga que puede devenir en violencia física como a la que sus seguidores están acostumbrados ejercer en contra de quienes no comulgan con sus ideas u orígenes raciales y de clase.

          "No queremos comunistas en nuestro país", formuló y abundó con otra perorata: "Radicales y extremistas" amenazan la identidad nacional, e invitó al estadounidense a que apoye su iniciativa de pureza de sangre y de raza disfrazada de "prueba de ciudadanía", lo que lo subsume a la política racista del nazismo y del fascismo de la segunda guerra mundial, toda vez de que para los republicanos estos "radicales y extremistas" principalmente son los inmigrantes y las mujeres, sectores de la población a los que les quieren inhibir su posibilidad de ejercer su derecho al voto.

            Y entonces aprovechó para decir que "durante 250 años, Estados Unidos ha sido la esperanza, la promesa, la luz y la gloria entre todas las naciones del mundo. Nadie puede ser como nosotros. Y con la ayuda de Dios, siempre seremos así o incluso mejores".

          Y continuó: "Hoy nuestro país está ganando de nuevo y como nunca antes. Estados Unidos volvió y queremos mantenerlo grande. Lo haremos con la aprobación de la Ley Save America para que todos los votantes deban mostrar una identificación. Todos deben proporcionar una pequeña cosa llamada prueba de ciudadanía".

          Pero como se sabe, esta perorata en contra del comunismo y los comunistas no significa otra cosa que dos aspectos de una sola moneda –o criptomoneda, como le gusta a Donald Trump-. Por un lado, el miedo que tiene Donald Trump a perder la mayoría en el congreso en el proceso electoral intermedio a realizarse el próximo noviembre, y entonces verse sujeto a un juicio político que puede llegar a sustituirlo al frente del poder ejecutivo, por lo que está perpetrando hasta lo indecible para que eso no suceda, y por lo mismo está identificando a los miembros del partido demócrata como comunistas para, como se dice en México, espantar al electorado con "el petate del muerto".

          Por otro lado, la intención que tiene Donald Trump de fortalecer a la derecha y a la ultraderecha fascista y nazi a fin de que le sirva de muro de contención, sustento, apoyo y defensa a su favor en Estados Unidos y en la mayoría de los países latinoamericanos, como ya sucede en Chile, Perú, Colombia, Ecuador, Honduras, El Salvador, más los que se puedan acumular durante el tiempo que Donald Trump permanezca al frente de la Casa Blanca.

          Y en este "más lo que se puedan acumular durante el tiempo que Donald Trump permanezca al frente de la Casa Blanca", México está incluido en la lista de espera, tanto que el discurso anticomunista es una constante en los dichos y proclamas de la oposición.

          El discurso anticomunista se escucha día a día en voz de Ricardo Benjamín Salinas Pliego y de sus colaboradores, empleados y "sobrinos"; de Alejandro Moreno Cárdenas el presidente menos eficiente que ha tenido el PRI en su casi un siglo de existencia; de los militantes del PAN; de infinidad de intelectuales, periodistas, comentaristas; de la mayoría de los medios de comunicación corporativos; y de todos aquellos mexicanos que le rezan a lo que se deje para solicitarle que les haga el milagro de que Donald Trump ordene la invasión del territorio nacional, o al menos secuestre y meta a la cárcel a miembros distinguidos de la clase en el poder, empezando por el personaje al que más odian en la vida, el mismísimo Andrés Manuel López Obrador.

          Así, y a casi dos siglos después de expresado aquello de que "un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo", en estos tiempos actuales se puede hacer una adecuación para quedar así: "Un fantasma recorre América, el fantasma del comunismo".

          Fantasma que, a decir verdad, está más en la cabeza de la derecha y de la ultraderecha que de la izquierda. Lamentablemente, afirman algunos.

          POSTDATA.- "El fascista habla todo el tiempo de corrupción. Lo hizo en Italia en 1922, en Alemania en 1933 y en Brasil en 1964. Acusa, insulta, agrede como si fuera puro y honesto. Pero el fascista es sólo un criminal, un sociópata que persigue una carrera política. En el poder, no vacila en torturar, violar, robar sus pertenencias, su libertad y sus derechos. Más que corrupción, el fascista practica la maldad" (palabras del filósofo y politólogo italiano Norberto Bobbio).

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