Colombia 2026 y México 2006. Costos y Aprendizajes (II)
26/06/2026
Colombia
SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE
Con lo sucedido en Colombia recordamos situaciones de pragmatismo que se discutían desde la formación de la Corriente Democrática en 1987, donde los mayores nos explicaban que los cambios en México sólo podían hacerse desde la Presidencia hacia abajo en contra de nuestras propuestas de construir desde las organizaciones sociales de entonces.
En realidad -todos políticos experimentados en el viejo régimen- nos explicaban las mediaciones que implica la política en un país tan enorme, diferente y populoso como el nuestro. Mediaciones que recorrió todas Andrés Manuel desde 1988 hasta 2018. Diría que contra nuestras convicciones Gramscianas juveniles de sólo "guerra de movimientos" -ganar ideológicamente-, la necesidad de hacer una "guerra de posiciones": ocupar puestos de gobierno para cambiar las estructuras y el sentido de función del gobierno, que justamente fue lo que habían hecho desde el Banco de México y la Secretaría de Hacienda los neoliberales apoyados por los organismos financieros internacionales y el gobierno de Estados Unidos. Ya una discusión en este sentido se había dado en Tabasco cuando se reconoció al gobierno democrático en los primeros municipios (1991): ¿Resolver situaciones con pura participación social y sin presupuesto, o pelearle el presupuesto al gobierno estatal y seguir trabajando como antes? Lo primero, hubiera implicado además un verdadero cambio de mentalidad de la ciudadanía. "No hay tiempo", respondió entonces AMLO a quienes defendíamos la primera posición.
La situación, sin embargo, de Colombia es más grave por la nueva política de la Estrategia de Seguridad Nacional de EU que inició mostrando no tener escrúpulos en usar la violencia y atropellar el derecho con los asesinatos de los lancheros, el secuestro de los Maduro y la liberación del narco expresidente de Honduras. El panorama ha quedado muy claro: imponer vía violencia o fraude electoral a la mexicana a títeres estadounidenses como Noboa, Paz y Espriella; el nazi José Antonio Kast en Chile; o a conservadores autoritarios como la Fujimori y Bukele; e incluso enfermos mentales como Milei y Espriella. No es coincidencia que se envíe a establecer reuniones diplomáticas en Medio Oriente y en Cuba y Venezuela al jefe de la CIA, y como embajador a México a otro agente de la misma agencia. Y Espriella cínicamente ha anunciado que mediará sus relaciones con su vecino Venezuela a través del Departamento de Estado (Marco Rubio) de Estados Unidos.
Y del otro lado, con cuando menos el 50% de los votos con todo y fraudes, las grandes masas y mayorías latinoamericanas resistiendo como en Bolivia. Y en EU no es mejor la cosa: Trump dando un golpe de estado incremental violando y destruyendo leyes, sobre todo las electorales, usando al departamento de justicia para perseguir a opositores políticos nacionales e internacionales, usando al ICE como la Gestapo, chantajeando al Congreso con no firmar leyes acordadas por los dos partidos si no aceptan su destrucción del sistema electoral, y demostrando su omnipotencia con actos imperiales como la lucha libre en la casa blanca, la destrucción de un ala de la misma para construir un salón de baile y la pintura de un estanque. Como en la obra de Bertold Brecht: "el irresistible ascenso de Arturo Ui".
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