ESCALA CRÍTICA

Grandes ciudades, grandes exigencias; infraestructura rebasada por crecimiento

*La planeación pública sacrificada por las ganancias privadas

*Inundaciones: es la basura, pero también la falta de drenaje

*Requiere la capital tabasqueña más de 11 mil millones de pesos

Víctor M. Sámano Labastida

LAS CIUDADES  nos quedaron chicas. O también puede decirse que a las grandes urbes las rebasan las necesidades de una población que crece geométricamente mientras los servicios crecen -en el mejor de los casos-, aritméticamente. Aunque algunas veces se estancan. Como las aguas. Así, el fin de semana pasada se informó que poco después de las inundaciones del viernes las autoridades de Villahermosa retiraron unas 150 toneladas de basura de las alcantarillas donde hubo encharcamientos.

Año con año se reporta que las anegaciones en las ciudades son resultado de la pésima costumbre de arrojar los desechos en las calles. Las cifras pueden ir de un extremo a otro. Se calcula que en la capital tabasqueña se “producen” cien millones de toneladas al día; aunque datos de la administración municipal saliente elevaban hasta a 518 toneladas el volumen de basura colectada por día.

Es cierto que el consumo “produce” basura; lo mismo que la producción misma de bienes va acompañada de desechos y contaminantes. Podría decirse que estamos ante un problema estructural del sistema económico: importa el movimiento del mercado a corto plazo, sin preocuparse por el ciclo de la naturaleza. Hay quienes aseguran, en el extremo de los prejuicios, que los pobres son los que arrojan más basura y todo porque es en las colonias periféricas donde se acumulan más desperdicios en las calles. ¿No será que allí opera menos el servicio de recolección?

Es la basura, es el tipo de economía, pero no sólo eso. Permítame el lector asomarnos a otro aspecto de “nuestras” inundaciones.

CIUDADES OBSOLETAS

EL PRESIDENTE municipal de Centro –comuna de la capital tabasqueña-, Evaristo Hernández Cruz, afirmó que resulta prioritario renovar, adecuar y ampliar el sistema de agua pluvial y drenaje. El diagnóstico de una infraestructura obsoleta se ha hecho desde por lo menos tres administraciones anteriores. La mayor parte del sistema de alcantarillado en Villahermosa tiene más de 60 años de vida útil.

El regidor Mario Ramírez Cárdenas, presidente de la Comisión Edilicia de Agua Potable, Drenaje, Alcantarillado y Tratamiento de Aguas Residuales del Ayuntamiento de Centro, estimó que se requiere una inversión de 11 mil 500 millones de pesos para cambiar el sistema de agua pluvial y drenaje. Hay, pues, un problema de basura y malos hábitos; pero también insuficiencia en la infraestructura y deficiencias en la operación.

De acuerdo a los colaboradores de Hernández Cruz, el edil está “tocando puertas” para obtener los recursos necesarios. Una idea del trabajo de cabildeo que deberá realizarse nos lo indica el hecho de que el municipio de Centro (Villahermosa) tiene aprobado para el ejercicio fiscal del 2019 un total de 2 mil 899 millones de pesos. Esto quiere decir que tan sólo la red pluvial y de drenaje requieren cuatro veces el presupuesto de un año. Según ha comentado el propio alcalde, tiene la confianza en que tanto el presidente electo Andrés Manuel López Obrador como Adán Augusto López Hernández apoyarán esta obra prioritaria, la cual puede tener acceso a fondos de organismos nacionales e internacionales.

No es, por supuesto, un problema sólo de Villahermosa. Recientemente hemos tenido noticias de los graves problemas de abasto e inundaciones en la Ciudad de México y en varias localidades del país.

EN EL CASO de Guadalajara, investigadores como Arturo Gleason Espíndola, expusieron en un Congreso Internacional realizado en Escocia (2008), la grave situación de los colectores obsoletos en una de las urbes más pobladas del país. También ahí, el drenaje fue construido hace más de medio siglo. Advirtió que las autoridades estatales y federales “no se han dado cuenta de la dimensión de la tragedia que puede ocasionar una saturación de la red hidrosanitaria”.

Un estudio realizado en 2009 por Agustín Breña Pujol y José Breña Naranjo (“Problemática del recurso del agua en grandes ciudades”, UAM), establecía que: “el modelo hídrico que se aplica para manejar los procesos del recurso agua relacionados con el abastecimiento de agua, el drenaje urbano y el saneamiento de las aguas residuales, en las grandes ciudades o zonas metropolitanas, resulta ser obsoleto ya que los servicios se han manejado en forma individual sin contemplar las interrelaciones que existen entre ellos”. Agua, drenaje, tratamiento.

Este columnista agregaría: no es sólo un problema de cobertura de los servicios y de la infraestructura, sino de su uso, y de los objetivos de la ciudad (de sus ciudadanos, si lo pensamos en términos de habitantes de la urbe).

El antecedente inmediato de los dos estudios que refiero líneas arriba era la gran inundación de Tabasco. Aunque hubo factores externos como el manejo de presas y condiciones climatológicas adversas, sin duda que el impacto fue mucho mayor por la existencia de una infraestructura obsoleta y la falta de políticas de gestión de riesgos.

Un dato que no podemos pasar por alto es el ofrecido por las autoridades municipales de Centro (Villahermosa): los cárcamos solo desalojan el 14% del agua de lluvia, el 86% se va por los canales y vasos reguladores. Están saturados de basura, nos dicen, pero también ¿cuántos canales y vasos reguladores naturales simplemente ya no existen?

Obviamente que deben ser más estrictas las medidas para controlar y sancionar la disposición de la basura. Como también para prohibir el rellenos de los cauces naturales. Siendo esto último casi imposible por el privilegio de los intereses financieros, la ecuación podría ser: a más rellenos mayor infraestructura de protección a la población. (vmsamano@hotmail.com)