OPINIÓN

Peña y Calderón en la mira de la FGR
13/08/2020

En círculos cercanos al presidente Andrés Manuel López Obrador comienza a imponerse la percepción de que en efecto será el combate a la corrupción y el desmantelamiento de la red de complicidades lo que será el sello de este gobierno, complementado con los programas de apoyo a las clases más necesitadas.

Es el plan contra la corrupción el que tiene más posibilidades de consolidarse y pasar a la historia, porque depende de la voluntad y la decisión del Presidente; los programas sociales se sujetan más a la disponibilidad de recursos y al aprovechamiento positivo de los beneficiarios.

Cada día que pasa se observa la profundidad que va adquiriendo la campaña de López Obrador en materia de lucha contra la impunidad, porque tiene –además y sería ingenuo negarlo- un importante ingrediente político: actuar contra quienes desviaron recursos en el más alto nivel de la administración federal necesariamente impacta al PRI, por Enrique Peña Nieto, y al PAN, por Felipe Calderón, aunque éste último haya renunciado a su partido e iniciado otra aventura electoral.

Los más recientes trascendidos de la denuncia interpuesta por Emilio Lozoya, testigo protegido de la Fiscalía, apuntan a dos personajes que tuvieron todo el poder el sexenio pasado: Peña Nieto y Luis Videgaray. De acuerdo a lo expuesto por el ex director de Pemex el propio EPN le ordenó destinar recursos ilícitos provenientes de Odebrecht a la campaña electoral a la compra de votos de quienes entonces eran diputados y senadores, algunos llegaron a ser gobernadores actuales. En esta ruta aparecen las maniobras para concretar el llamado Pacto por México (PAN, PRD, PRI, PVEM) y las “reformas estructurales”, en particular la petrolera.

Si bien el tema energético alcanza a Felipe Calderón, quien no sólo fue Presidente de la República cuando se subastó la red eléctrica y se abrieron los contratos petroleros sino antes secretario de Energía, el proceso que lo involucra apunta a una cuestión sumamente grave: la colusión de su gobierno (2007-2012) con la delincuencia organizada. Por lo menos es lo que afirma López Obrador a partir del juicio que se le sigue a Genaro García Luna y varios de sus colaboradores.

Hay una sacudida, y muy seria, en todo el andamiaje del sistema político mexicano.

HABERES

Hay, al parecer, buenas noticias en el combate a la epidemia no sólo en Tabasco sino en todo el país. Después de un periodo crítico sigue la estabilización y, esperemos que ahora sí, la mitigación que disminuya los contagios. Es prioritario evitar el incremento de fallecidos, una fatalidad que está dejando graves daños al tejido social. Lo otro, no menos importante, es sanar la economía para que no suceda como en el COVID-19, que tenga que llegar a terapia intensiva…y casi agónica.




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