Poder Político
15/06/2026
¿Hasta cuándo?
Nada más no se comprende el temor o complicidad del Estado Mexicano para tolerar a un colectivo de vándalos embozados de profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, estos que desquician la Ciudad de México destruyendo con tal saña cuanto hallan a su paso; así como bloquean la red carretera y toman por asalto las casetas de peaje para dejar paso libre, y hasta toman gasolineras para luego regalarla con cargo a de los particulares.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, en vez de iniciar un proceso de demanda exculpa al ala radical del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, para luego argumentar con ligereza que no son ellos sino infiltrados de la la ultraderecha quienes prostituyen las manifestaciones para destruir incluso locales y plazas comerciales, restaurantes y hasta hoteles, con las consecuentes pérdidas millonarias para la cadena que valor sostén de la economía y millones de trabajadores del país.
Cómo sostener la narrativa del oficialismo sobre que la educación pública es por mucho mejor que la privada, porque se cuentan con las y los mejores profesores calificados de México, cuando por lo contrario quienes integran a la Coordinadora lejos de la civilidad que debe caracterizar a sus docentes se comportan como desadaptados sociales con licencia delincuencial, dejando a millones de alumnos sin el proceso formativo que deben recibir.
No hace falta excavar mucho para hallar la raíz sobre la degradación del sistema educativo mexicano hasta ser nulo, estatus que continúa en el rezago pronunciado y que se confirmará ante la inminente difusión del informe de la Prueba Pisa que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico aplica en por lo menos 81 países para evaluar competencia en matemáticas, comprensión lectoras y ciencias.
Si para iniciar procesos judiciales y fincar responsabilidades a los vándalos embozados de profesores que sólo buscan mejoras salariales y que se abrogue la ley del ISSSTE, hay infinidad de pruebas en imágenes, videos y demás sobre el caos con las consecuente destrucción del mobiliario público para ir de inicio por los liderazgos. Se montan en exigir el cumplimiento de unas irresponsables promesas de campaña que también están consignadas, sólo por asegurar un voto corporativo que sumó para lograr el triunfo electoral.
Durante el régimen actual entre lo más recientes actos contrarios a la misión académica de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación sobresale la actual movilización en ocasión del mundial de fútbol; igual que sucedió con el hecho de dañar la herrería en la sede de la Secretaría de Gobernación ante la pasividad de la policía; mientras que durante el neoliberalismo dañaron la puerta principal de la Secretaria de Educación Pública en la Ciudad de México, que data de la era del virreinato español, en Chiapas incendiaron edificios, entre estos una de las sedes municipales del PRI. En Oaxaca los bloqueos son ya una costumbre.
Si los de la Coordinadora se cuentan entre los mejores profesores de los que presume desde el oficialismo, qué futuro le puede esperar a generaciones de alumnos que han pasados por ellos cuando la ignorancia se haya encausada hacia frustración, así como pérdidas de talentos malogrados que podrían haber sido claves en una nación pujante.
La Coordinadora estuvo aniquilada desde la Ley Educativa que se emitió en la gestión presidencial de Enrique Peña Nieto, al incorporar el servicio profesional de carrera, implicado en esta las evaluaciones por competencias y los ascensos a otros escalafones, consecuentes con mejoras salariales; parte de los compromisos del Pacto por México, lo único que se debió incorporar era la parte de los contenidos en los programas académicos. Sin embargo, al abrogarse se les dio manga ancha para volver a su activismo delincuencial sin que se le finquen responsabilidades civiles y penales por el daño en el patrimonio público y a la iniciativa privada que en cada marcha se amurallan para evitar el daño a sus instalaciones.
Los residentes de la Ciudad de México ya la piensan más de dos veces para salir a sus jornadas laborales, y el turismo cada vez disminuye, con el impacto en la rentabilidad del sector, reflejado en menos actividad y menos ingresos, en el ámbito de que se trate. La Ciudad de México per se no deja de ser el principal atractivo nacional; la razón, una anárquica presencia del colectivo de profesores que transgrede el comportamiento social.
Bitácora
El bloque negro es otro actor destructor que nada pide para poner de cabeza al centro del país, aplastando cuanto hallan a su paso cuando se tratan de marchas pacíficas, sean por el 68 o las mujeres, entre otras tantas. Monumentos históricos como el Ángel de la Independencia están blindados; antes cada sábado se tenía la oportunidad incluso para subir la columna hasta el balcón, un privilegio esfumado. ¿Quién les patrocina y les apadrina tanta impunidad, a la Coordinadora y a estos encapuchados?
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