OPINIÓN

PROYECTOS NUEVOS DE CFE, LÍMITES REALES (I)
19/06/2026

El esquema mixto confirma interés e inversión, pero también exhibe el límite real del sistema

El esquema mixto confirma interés e inversión, pero también exhibe el límite real del sistema: la falta de RT. Sin líneas, subestaciones y capacidad de evacuación, los 7,411 MW no llegarán al consumo. La generación puede adjudicarse rápido; la transmisión, si no avanza, convierte el éxito en riesgo nacional. La prioridad debe ser acelerar obras críticas, transparentar avances y alinear generación, almacenamiento e interconexión antes de 2029, para evitar energía atrapada, costos fiscales crecientes y pérdida de confiabilidad.

La historia de los 7,411 MW adjudicados por la CFE en junio de 2026 es, al mismo tiempo, un hito y una advertencia. Un logro técnico y político que, sin embargo, descansa sobre un terreno frágil: una red de transmisión que no avanza al ritmo de la generación adjudicada. El análisis realizado de los proyectos lo hay que dejar en cclaro y sin rodeos:

"La red de transmisión no avanza al ritmo de la generación adjudicada – el éxito del proceso depende de cerrar la brecha entre los 7,411 MW y la RNT antes de 2029."

Esa frase resume el dilema central. México logró reactivar la inversión renovable después de seis años de parálisis, pero lo hizo sobre una infraestructura que no está lista para recibirla.

El proceso fue monumental. Más de 394 registros iniciales, 222 propuestas finalizadas, 56 preseleccionados, 40 finalistas y 37 adjudicados. Un embudo feroz que dejó fuera al 55% de los participantes, no por falta de interés, sino por una combinación de precios altos, TIR no competitivas y, sobre todo, saturación de la red. El país logró atraer USD 7,400 millones en inversión privada, con 31 desarrolladores y un predominio abrumador de la tecnología solar: 6,711 MW fotovoltaicos frente a apenas 700 MW eólicos. Pero la pregunta que atraviesa todo el análisis es simple y contundente: ¿dónde se va a conectar todo esto?

La respuesta, según el análisis realizado de los proyectos de acuerdo a lo observado, es incómoda:

"Respuesta corta: HOY NO en su totalidad. La red es el cuello de botella más serio del proceso."

Y no es una exageración. El Plan de Expansión de la RNT 2025-2030 contempla 154 obras de transmisión, pero solo 30 están terminadas. Es decir, apenas el 19%. El resto está en construcción, por licitar o en etapas preliminares. Mientras tanto, los proyectos adjudicados tienen un calendario que exige que la transmisión avance al mismo ritmo que la generación para poder entrar en operación entre 2028 y 2029. La brecha es evidente.

La concentración geográfica agrava el problema. Yucatán y el Noreste concentran el 54% de los proyectos adjudicados. Son regiones que ya estaban al límite antes del proceso. La Península de Yucatán opera como un sistema "casi insular", con transformadores saturados, líneas obsoletas y un historial reciente de apagones masivos en 2024 y 2025. El análisis realizado de los proyectos lo subraya:

"Yucatán mantiene condición ´casi insular´ dentro del SEN (AMER). Los apagones masivos en la Península durante 2024-2025 evidencian la fragilidad estructural."

Aun así, se adjudicaron 2,400 MW en esa región, 900 MW por encima de la meta original. Es una sobrecobertura del 160% en un sistema que ya estaba al borde del colapso.

El Noreste enfrenta un dilema distinto, pero igual de crítico. Allí se adjudicaron 2,100 MW, incluyendo los únicos cuatro proyectos eólicos del proceso. Pero toda esa generación depende de un solo corredor: la línea 119 Noreste-Centro, un proyecto Pidiregas aún en construcción. El análisis realizado de los proyectos es claro:

"Sin él, los 700 MW eólicos quedan atrapados."

La región vive un crecimiento industrial acelerado por el nearshoring, lo que incrementa la demanda y estresa aún más la red. La generación renovable adjudicada podría terminar compitiendo por capacidad de evacuación con la industria instalada.

La saturación no es un riesgo hipotético. Ya se manifestó durante el proceso competitivo. De los 46 procedimientos desiertos, 12 se debieron explícitamente a saturación de la red. Occidente fue el caso más extremo: de una meta de 1,540 MW, solo se adjudicaron 310 MW. Dieciséis procesos quedaron desiertos por falta de capacidad de transmisión. En otras palabras, no hubo forma de conectar los proyectos, por más competitivos que fueran. La red no daba para más.

  • El análisis nodal realizado de los proyectos es contundente. Continuaremos (– Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos) 



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