Escala Crítica
07/07/2026
Universo virtual y cultura ciudadana: actores públicos, información y sociedad
* Coyuntura política y polarización mediática; falta educar
* Promover, desde diversos espacios, la cultura ciudadana informada
* Dificultades, democracia y ciudadanía: ¿cómo enfrentar relatos falsos?
Mientras la coyuntura política se agrava por polarización mediática -que fue precedida por la polarización social estructural-, con información que lastima la ética periodística y vidas privadas, hay que insistir en fortalecer la cultura ciudadana, y la cultura a secas. Razón: no existe pedagogía para el uso ciudadano de información mediática y sitios virtuales. En esos espacios se expresa una carencia mayor: la consideración al prójimo, respeto y atención.
Tiempo de tensión requiere mirada y reflexión. Hay mecanismos, pero no se aplican.
Entre los requisitos del Instituto Nacional Electoral (INE) para formar partidos políticos, debe ser más explícita la obligación de promover la cultura ciudadana. Se pide participación en asambleas y verificación de identidad. Nada más. Tendrá que ser condición para el registro un comprobado y comprobable proceder democrático.
OJOS DE CÍRCULO ROJO
VARIOS ANALISTAS anti 4T no confían en los ojos ciudadanos para ´leer´ la realidad. Se quejan de los números favorables 7 a 3 en las encuestas de desempeño sobre la presidenta Claudia Sheinbaum. Prejuicio que comparte la oposición partidista. En el caso de los dos nuevos partidos aprobados a nivel nacional, Somos México y Partido Paz, las caras conocidas del empresario Claudio X. González y el experredista Guadalupe Naranjo son criticadas porque se afirma que no auguran visiones que refresquen la cultura ciudadana. ¿Habrán cambiado conductas conocidas?
¿Qué ocurre con la información virtual? Lo falso (fake) domina y la fascinación tecnológica del usuario es riesgo de infodemia (una epidemia de información cierta o falsa). En varios países de Europa, se restringió el uso de celulares a menores de edad. Hay que insistir en el uso reflexivo de la tecnología -no mirar por mirar-, aunque los usuarios tengan prisa. ¿Qué opción tiene el usuario para discriminar información? Esto comienza con la responsabilidad de medios y periodistas para contrastar datos y verificar hechos. La prisa es mala consejera.
Hay analistas que ven a los medios y la tecnología digital como solución mágica a los problemas sociales. Error de idealización que se difunde, precisamente, desde espacios virtuales.
El mundo real está en otra parte. Y es el que cuenta y cobra factura.
LO QUE FALTA
EN EL SIGLO XXI, para fortalecer la cultura ciudadana, no basta el acceso igualitario a medios y redes virtuales: tienen que desarrollarse nuevas formas de lectura e interpretación de datos. Tarea educativa en el plano social. Esto puede fomentarse desde diversas trincheras, comenzando con los partidos políticos que reciben presupuestos millonarios. ¿Lo usarán alguna vez para incidir en la cultura ciudadana? ¿Les interesa que haya ciudadanos verdaderamente informados o sólo clientes de ocasión?
También universidades, medios y organizaciones civiles podrían diseñar acciones y eventos culturales para que los ciudadanos tengan mayores posibilidades de ejercer criterio razonado y selectivo ante la información virtual. ¿Suena utópico? Sí, aunque precisamente hoy existe la tecnología -que abarata costos- para hacer algo en esa dirección.
Pensar como ciudadanos los medios y las tecnologías virtuales significa repensar la sociedad y sus problemas. ¿Cuál es la relación ética entre información virtual y sociedad? Seguimos con cambios vertiginosos y no se capta con claridad lo que sucede. Profesionales del periodismo pueden y deben -es el trabajo- explicar en palabras sencillas la relación entre alfabetización virtual, tecnología y sociedad, y así incidir en la educación del siglo XXI. Desde luego, todos los actores públicos pueden ayudar: gobernantes, funcionarios, políticos y especialistas académicos, con uso responsable de información, estimulan de forma tácita (sin decirlo) la cultura ciudadana y la reflexión con datos.
Queda claro que nadie quiere bajarse del carro virtual, ni se bajará (hasta que los verdaderos propietarios los bloqueen). La circulación de información es cualidad democrática, siempre que se ejerza la capacidad selectiva. Por supuesto, la información verificada y veraz ayuda más. Por el contrario, ocultar datos veraces es daño público por omisión deliberada. La secrecía, el ocultamiento, tiene efectos dañinos. La cultura ciudadana no es proclive al silencio. La política necesita, otra vez y la siguiente, aire ciudadano. Toda la luz posible. El que nada esconde nada debe.
(vmsamano@hotmail.com)
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