OPINIÓN

PLANO TANGENTE
19/01/2026

EL FRÍO DESDE LOS OJOS DEL SUELO

EL FRÍO DESDE LOS OJOS DEL SUELO

«Este es un invierno largo. Van varios lustros de tragos amargos y nos hicimos mayores esperando las flores del jacarandá». Jorge Drexler

La temperatura y la disponibilidad de agua han sido dos de los factores más importantes en la evolución de las plantas y, en general, de la vida.

En el contexto del cambio climático global, la creciente frecuencia e intensidad de eventos extremos de temperatura y sequía plantea amenazas significativas para la supervivencia de las plantas y ha contribuido al declive de los bosques y a la mortalidad de los árboles (Marchin et al., 2022).

Y con los bosques sufrirán también los cultivos de los que se obtienen alimentos, medicamentos, fibras textiles y muchas más cosas sobre las que se cimienta la sociedad. Con esto en el panorama, se ha vuelto necesario comprender los mecanismos por los cuales las plantas responden al estrés provocado por las cada vez más bruscas variaciones del clima.

Como parte de sus adaptaciones naturales, las plantas han desarrollado diversas resistencias fisiológicas, como la tolerancia al calor, al frío y a la sequía, para hacer frente a múltiples estreses ambientales, que a menudo se presentan simultáneamente. La mayoría de los estudios en este campo han sido realizados en ecosistemas templados o tropicales, por lo que nuestra comprensión sobre cómo interactúan estas tolerancias sigue siendo limitada. Investigaciones anteriores han evidenciado que estas tolerancias pueden interaccionar de manera sinérgica. A esto se suma que la investigación en plantas descuida mucho a las especies no-modelo. Lógicamente, los esfuerzos científicos van encaminados a especies de alta relevancia mundial, como el maíz, el arroz o el trigo, pero el estudio de otras menos llamativas, como los pastos o zacates, queda relegado a líneas de investigación menos poderosas. Para la ganadería, no obstante, elucidar la respuesta de los zacates al estrés térmico es crítico.

El estrés por baja temperatura se presenta como un desafío crucial para los pastos. Este tipo de estrés afecta procesos bioquímicos y fisiológicos esenciales en las plantas, como la respiración, la fotosíntesis y la actividad de las enzimas antioxidantes (Adhikari et al., 2022). La condición se puede manifestar como estrés por frío, generalmente entre 0-15 °C, o como estrés por congelación, en ambientes de <0 °C. Solo las especies tolerantes al frío logran aclimatarse, mientras que las sensibles pueden no readaptarse, lo que puede resultar en su muerte. La tolerancia al frío es, por tanto, un rasgo clave que influye en la longevidad, el rendimiento y la calidad de los forrajes perennes.

El zacate elefante (Cenchrus purpureus), una planta perenne C4 cultivada en regiones tropicales y subtropicales, es conocido por su alto rendimiento y su resistencia. Este pasto tiene diversas aplicaciones, incluyendo forraje, ensilado y producción de bioetanol. Su rendimiento es notable, produciendo hasta 45 toneladas de heno por hectárea al año, superando a otros cultivos como la caña de azúcar y el maíz en productividad. Además, su crecimiento eficiente contribuye a la captura de carbono, ayudando a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, los mecanismos específicos de respuesta de diferentes genotipos de zacate elefante ante el estrés por frío siguen siendo poco conocidos. Adaptaciones típicas de respuesta al frío, como la lignificación de las paredes celulares o el metabolismo de la trehalosa, aún no están completamente clarificadas para los zacates elefante. A nivel de órganos, en cambio, se ha observado que el sistema radicular del zacate elefante es crucial para la absorción de agua y nutrientes, especialmente bajo condiciones de estrés abiótico. Se ha comprobado que el estrés impacta más intensamente en el sistema radicular en comparación con la parte aérea de la planta, evidenciando un papel crítico en la respuesta al estrés (Mao et al., 2026). En climas con inviernos fríos, el zacate elefante puede sufrir daños por congelación, lo que hace que el desempeño del sistema raíz sea esencial para la productividad del ciclo siguiente.

La proteómica ha surgido como una herramienta valiosa para investigar las respuestas de las plantas al estrés biótico o abiótico. En el estudio de Mao (2026), se observó que el estrés por frío inducía la expresión diferencial de 341 proteínas en el zacate elefante, relacionadas con la biosíntesis de fenilpropanoides, el metabolismo de carbohidratos y la defensa antioxidante, mostrando así una complejidad en sus respuestas metabólicas. Conocer las proteínas implicadas en la respuesta a estrés por frío brinda criterios de selección para diseñar variedades con resistencia mejorada.

Ante lo impredecible del clima, también tendremos que preparar a las plantas para lo peor. Los forrajes, aunque rústicos y modestos, son especialmente susceptibles al frío, y por consecuencia el ganado y las personas que de ellos dependen. Conocer los mecanismos subyacentes en la respuesta de las plantas al cambio climático es parte de anticipar sus reacciones ante un entorno cada vez más variable y así desarrollar estrategias más efectivas para mejorar la resiliencia de los sistemas productivos. A su modo, a las plantas también se resfrían.

jorgequirozcasanova@gmail.com




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