LA BATALLA POR LA ENERGÍA DEL MAÑANA (II)
14/07/2026
Energía
SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE
Reanudando el análisis referente a los datos expuestos por la agencia internacional de energía (EIA), el reporte también proyecta el futuro energético en un horizonte que va de 2040 a 2100. Para 2040, la inversión limpia se aproxima a 4,500 mil millones anuales en el escenario de Cero Neto de la AIE. Las redes, la solar y las baterías absorben la mayor parte del capital, mientras los fósiles reducen su presencia. Hacia 2060, el almacenamiento y el hidrógeno adquieren un papel central dentro de un sistema casi completamente electrificado. En 2080, la nuclear —en especial los reactores modulares pequeños (SMR)— y las superredes intercontinentales encabezan la inversión. Para 2100, el sistema energético global sería casi totalmente limpio, con solar, eólica, nuclear y una fusión incipiente como soportes principales, dejando los combustibles fósiles para usos residuales.
Las proyecciones de inversión total también aumentan: 4,500 mil millones en 2040, 5,800 mil millones en 2060, 7,000 mil millones en 2080 y 8,200 mil millones en 2100. Esto describe un mundo donde la energía no solo será más limpia, sino también más intensiva en capital, más tecnológica y cada vez más dependiente de infraestructura avanzada.
La energía nuclear tiene un sitio particular dentro de esta transición. En la actualidad, la inversión anual ronda los 65 mil millones, respaldada principalmente por el sector público. China lidera la expansión, con cerca de la mitad de los reactores en construcción del planeta y una inversión proyectada de 120 mil millones anuales hacia 2030. Los SMR representan la siguiente etapa: podrían alcanzar 120 GW en 2050 y elevar la inversión anual por encima de 150 mil millones. La transición nuclear se desarrolla en tres momentos: mantener el parque existente, ampliar la capacidad bajo liderazgo chino y avanzar hacia la modularización mediante SMR y capital privado.
La fusión nuclear, en cambio, representa la apuesta de más largo alcance. El reporte de EIA indica que el capital privado ya supera al público, con 9.8 mil millones acumulados y 2.6 mil millones obtenidos solo en 2025. Empresas como CFS y Helión impulsan plantas piloto hacia la década de 2030, mientras ITER avanza hacia su primer plasma alrededor de 2035. Para llegar a centrales comerciales conectadas a la red se requerirán más de 100 mil millones hacia 2050. Es una ruta extensa, pero la fusión podría consolidarse como una fuente de base casi única hacia el cierre del siglo.
La secuencia ilustrativa del futuro energético es directa: la solar se convierte en la principal fuente eléctrica hacia 2035; la eólica se fortalece como segundo gran pilar limpio hacia 2045; los combustibles fósiles dejan de utilizarse masivamente hacia 2060; y la fusión podría imponerse hacia 2090. Es una transición que une tecnología, economía y política, y que cambia la manera en que el mundo genera, transporta y consume energía.
En síntesis, el reporte de EIA presenta un sistema energético en transformación acelerada: más capital, más limpieza y mayor electrificación. La inversión mundial llega a 3,422 mil millones en 2026 y la energía limpia ya supera ampliamente a los combustibles fósiles. La electricidad aumenta del 40% al 58% del total, con la solar y las redes como ejes centrales. El petróleo retrocede, el gas y el carbón resisten, China encabeza el proceso y la fusión aparece como la apuesta estratégica de largo plazo. Es un mundo que se electrifica, se descentraliza y se prepara para una etapa donde la energía será más abundante, más tecnológica y limpia que nunca. (– Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos)
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